Décimo segunda entrega de “Daniela, crónicas de una niña obesa”

  • DHEA (Dehidroepiandrosterona): La DHEA es una hormona segregada en el cerebro y en las glándulas suprarrenales, a partir de ella se forman nuestras hormonas sexuales tanto masculinas como femeninas.
    Las investigaciones sobre esta sustancia reflejaron que disminuye la grasa y aumenta la masa muscular, pero con unos efectos secundarios horribles y peligrosos. Las mujeres adelgazan pero pierden grasa, ganan barba, la voz se les pone ronca y puede incluso caerles el pelo, igualito que si cambiaran de sexo. A los hombres, por su parte, se les agranda la próstata y aumenta su agresividad, volviéndose irascibles e incontrolables.
    Lo más peligroso es que en ambos sexos aumenta la probabilidad de tener cáncer.
  • Hierba de San Juan o hipérico o calzoncillo: Esta hierba me cae simpática, ¡mira que llamarse calzoncillo!
    Aparece formando parte de los productos adelgazantes, no porque ayude a perder peso sino porque relaja y levanta el ánimo para que lleves mejor el acelere de las pastillas para adelgazar y la reducción de la comida.
    Se utiliza desde hace 2.000 años como antidepresivo natural y para que no se te escape pis en cama (por eso imagino que le llaman calzoncillo).
    Si fuera considerado un medicamento, su prospecto estaría lleno de advertencias porque produce alergia, fotosensibilidad, es decir, si te expones al sol cuando tomas esta hierba desarrollas una erupción roja en la zona expuesta. Otro problema añadido es que interacciona con muchísimos medicamentos como antidepresivos, anticoagulantes, anticonceptivos, antivirales, antimigrañosos y medicamentos para enfermedades del corazón entre otros. Para que luego digan que los productos naturales no tienen contraindicaciones ni efectos secundarios.
  • Diente de León: Le llaman también corona de fraile o envidia blanca. Me parece raro que esta planta con la que juego en el huerto, la utilicen para tantas enfermedades, como trastornos de hígado, piel, artritis, diabetes y otras cuya lista se me hace interminable.
    Todo esto suena muy sospechoso porque generalmente lo que es bueno para todo no es bueno para nada. Además no sé que pinta el diente de león entre los productos para la obesidad porque es diurético, tónico y aumenta el apetito, es decir, te da más hambre. ¡No entiendo nada!
    Su consumo habitual puede dañar el estómago y además está contraindicado en casos de patologías biliares.
  • Centellea asiática o Gotu Kola: Se llama “hierba de los tigres” porque los cazadores seguían los rastros de los tigres heridos, buscando la planta para retozar sobre ella y asi curar sus heridas.
    La centellea asiática se utiliza en enfermedades mentales, hemorroides, heridas e incluso como afrodisíaco.
    Tiene muchos efectos secundarios, ya que puede producir dermatitis, pérdida de memoria, mareos, dolor de cabeza e infertilidad y daño en el hígado. ¡Miedo me da!
  • Schisandra: Ayuda a la adaptación en situaciones estresantes, como el hecho de adelgazar. Supongo que es para que lleves mejor tanta dieta y tanta pastilla. Como efectos secundarios te quita el apetito, te duele la tripa y aparecen erupciones en la piel.
  • Espirulina o Arco Iris: La denominan como alga pero no es así. Se trata de una bacteria de color azul que habita en las aguas calientes del lago Chad, del lago mexicano Texcoco y del parque de Doñana en verano.
    Está formada por hidratos de carbono, grasas y es especialmente rica en proteínas, hierro y vitamina A. Se utiliza como revitalizante en los casos que estés sin fuerzas y necesites cargar las pilas. Dicen que adelgaza porque tiene mucha fenilalanina, un aminoácido esencial precursor de moléculas que actúan regulando el apetito, pero la verdad es que no tiene mayor contenido de fenilalanina que otros alimentos proteicos.
  • Germander o camedrio o teucrium chamaedrys: Se lleva utilizando desde hace 2.000 años como diurético, digestivo y para bajar la fiebre. Se utiliza en obesidad y además para estimular el apetito ¿como se come eso? Y además puede dañar el hígado, así es que está prohibida su venta en muchos países.
  • Benfluorex: Es un derivado de los medicamentes fenfluramina y dexfenfluramina que se utilizaban bajo receta médica para adelgazar, pero se retiraron del mercado por engrosar y estropear las válvulas del corazón.
  • Coenzima Q o ubiquinona: Se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo. Tiene funciones varias, la mayoría relacionadas con el metabolismo energético celular. Se utiliza en suplementos deportivos, adelgazantes, cosméticos e incluso para bajar el colesterol y la hipertensión. Pero las investigaciones no dan por buenas estas supuestas funciones ya que tener más coenzima Q en el cuerpo no acelera el metabolismo ni mejora el resto de funciones corporales.
  • Fenilpropanolamina: Es un medicamento que reduce el apetito, dando buenos resultados a la hora de bajar de peso, salvo por el hecho de que tiene un efecto secundario grave, aumentar el riesgo de hemorragia cerebral.
  • Equiseto: Elimina líquidos llegando incluso a bajar la tensión. Si se consume durante mucho tiempo puede dar lugar a problemas de corazón y neurológicos debido a que produce deficiencia de la tiamina, una vitamina del grupo B.
  • Ortiga: De verdad que mi jardín es una mina de productos adelgazantes porque quién me iba a decir a mí, que la odiosa ortiga que crece furtivamente en mi jardín sea componente de los productos adelgazantes.
    Se utiliza como diurético, pero es muy peligrosa en caso de que la ingieran personas que padezcan del riñón o corazón.
  • Naranja amarga o citrus aurantium: La sinefrina, el alcaloide, que contiene, se utiliza como estimulante para incrementar el metabolismo. Se empezó a utilizar este producto cuando se prohibió el uso de la efedra por sus efectos secundarios.
    La naranja amarga tampoco se libra de tener efectos secundarios ya que produce nerviosismo, dolores de cabeza, insomnio, boca seca, subida de la tensión arterial y pulso rapidísimo.
  • HCG (Hormona Coriónica Gonadotrófica): Alucino con la imaginación que le echan las personas que buscan sustancias para adelgazar, este es el caso de este producto. La HCG no es más que una hormona que segregan las embarazadas en cantidades considerables los tres primeros meses de la gestación. Su uso lo justifican en el tratamiento para la obesidad porque estimula ligeramente el tiroides e incrementa la formación de testosterona y de hormonas sexuales femeninas.
    Es peligroso su uso porque puede causar hipertiroidismo y disfunciones hormonales.

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Estoy cansado, voy a dejar este tema por imposible, ya que por más productos que busco, al final todos parecen iguales. Bajo la etiqueta “Adelgaza rápido, sin esfuerzos y sin efectos secundarios”, multitud de sustancias aparecen solas o combinadas entre sí, con la propaganda de que queman grasas y eliminan líquidos sin esfuerzo, incluso durmiendo. Laxantes, diuréticos, fibra, hormonas, estimulantes, digestivos e incluso sedantes se combinan en cócteles varios sin base científica y en muchos casos sin permiso sanitario. La mayoría no llevan advertencias de que puedan ser dañinos y sin embargo lo son.

Me da la sensación de que Daniela no es la única persona que sufre al estar a dieta. ¿Cuántas personas obesas habrá en el mundo que desesperadas buscan tratamientos a ciegas, sin pararse a pensar en que la solución puede ser peor que la enfermedad? ¿Cuántos hombres o mujeres sufren en silencio, siendo felices solamente cuando pueden comer aquello que desean?

Desde que estoy tan absorbido por este tema soy más sensible al sufrimiento de las personas gordas. Cuando voy por la calle y veo la fatiga de la señora mayor al subir la cuesta, el conductor de autobús con obesidad mórbida que le rebosa el culo por todo los bordes del asiento, la chica joven que no da cruzado las piernas por la gordura y se le ven las bragas en la sala de espera o el señor barrigón que se le desatan los cordones de los tenis y no se puede doblar para atarlos. Realmente es un problema y una limitación, hasta últimamente me fijo en los niños y niñas de mi cole en el que hay mayoría de escolares con sobrepeso y muchos con obesidad.

¿Qué será de nuestra generación dentro de unos años? La obesidad como un cáncer estropea todos los órganos y si no lo hace ella, algunos supuestos tratamientos de dudosa procedencia se encargan de hacerlo. Si la solución fuera tan fácil como publicitan esos productos de internet todo eso no pasaría.

Conforme van pasando los días, el problema se va haciendo más complicado. Lo que empezó siendo un juego, poco a poco se está transformando en una circunstancia muy enriquecedora para mí, pero que me genera mucha tensión. No sé si es que agrando el problema en mi mente, pero cuanto más me informo, más temo por Daniela. Me asusta pensar que mi amiga o su madre guiadas por la desesperación o por el deseo de conseguir pronto el objetivo, se dejen arrastrar por esta avalancha de promesas infundadas. Sé que por mucho que insista lo que yo diga no valdrá de mucho, por eso me obsesiona encontrar una solución ¡ya!

Continuará…

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