Leptina para adelgazar

Hace un par de miles de años Aristóteles llegó a la conclusión de que “la naturaleza caldea a los jovenes como el vino a los beodos”, refiriéndose a la etapa de la adolescencia. Si viviera en la sociedad actual cambiaría este lema por “la obesidad caldea a los jóvenes y no tan jóvenes como el vino a los beodos”.
En el día a día si tenemos algún problema con nuestra salud, valoramos, reflexionamos el problema y le buscamos solución. La mayoría de las veces de forma sensata y dirigida por profesionales expertos en el tema, aunque siempre hay algún temerario que prueba suerte en las medicinas alternativas.
El caso de la obesidad lo consideramos, más bien, como una tara o un defecto que nos arruina nuestra vida social, y no la consideramos como una patología en sí misma. Esto nos lleva a buscar otros tipos de soluciones, muchas veces peligrosas. Sin pensarlo 2 veces nos lanzamos a tomar cualquier producto que cae en nuestras manos, respaldado por un anuncio que promete la pronta liberación de esa odiosa carga. Así es, que en la historia de la obesidad hay muchas páginas negras escritas con productos como tiratricol que produce ataques cardíacos y hemorragias cerebrales, benfluorex que daña las válvulas cardíacas, la pemolina que causa hepatotoxicidad, la fenilpropanolamina que aumenta el riesgo de hemorragia cerebral, la efedrina o Ma Huang con sus efectos aceleradores del aparato cardiovascular y muchos más… Fármacos o productos naturales que tomados a la ligera para adelgazar dejaron muchas secuelas e incluso muertes. Pero como nos pasa en la adolescencia, cuando queremos bajar de peso no tenemos sensación de peligro y nos lanzamos a la aventura sin valorar las consecuencias.
Lo más paradójico es que solemos pensar que si algo nos puede hacer daño, ese algo siempre son los medicamentos ya que tienen contraindicaciones y efectos secundarios, pero un producto a base de hierbas o restituir alguna hormona, vitamina o mineral que nos falta ¿Cómo va a ser peligroso, sobre todo si se publicita en internet y en su foro sólo se leen las virtudes maravillosas del producto? ¿Si a los demás les va bien, por qué a mi no?
Todo ésto viene a cuento, viendo la publicidad en la red de productos a base de leptina o de sustancias que aumentan la liberación de leptina.
La leptina es una hormona muy estudiada últimamente porque tiene un papel muy relevante en el mantenimiento del peso corporal. Es una hormona que se fabrica en la grasa blanca, placenta, estómago, médula ósea y cerebro. Interviene regulando la ingesta de alimentos, el gasto energético, el nivel de grasa corporal, la inmunidad y también interviene en la regulación de la insulina.
Lo que más llama la atención a los pícaros de internet es que se fabrica en el tejido adiposo blanco y vigila los depósitos de grasa. Cuando estos están llenos, la leptina manda un aviso al cerebro para que deje de pedir comida y acelerar el consumo de los excedentes. No es una molécula comegrasas pero sería muy útil para no engordar. Una pildorita a base de leptina o de un producto que estimule la producción de leptina, nos quitaría el hambre y aceleraría nuestro metabolismo.
Dejemos de soñar y pongamos los pies en la tierra:

1. La leptina al igual que otras hormonas del cuerpo están pluriempleadas, no sólo se limitan a hacer una función sino que realizan varias y muchas de ellas contrapuestas entre sí. Es el caso de determinadas enfermedades autoinmunitarias o inflamatorias que se ven perjudicadas por la leptina y en cambio en otros casos la leptina puede mejorar la inmunidad.
2. Todas las hormonas corporales están interconectadas entre sí, estimulando o inhibiendo unas las funciones de otras, creando un feed-back con el fin de mantener la homeostasis corporal. La leptina está interrelacionada con otras hormonas como las sexuales, tiroideas o insulina, por eso en el caso de modificar una estamos modificando el efecto de las otras.
3. La carencia genética de leptina es muy rara. Va acompañada de una obesidad precoz, con apetito exagerado, falta de desarrollo sexual por hipogonadismo y alteraciones en la inmunidad corporal.
4. La obesidad no cursa con déficit de leptina sino al contrario. Los valores de leptina están altos, es decir, el vigilante de los depósitos grasos hace bien su trabajo pero de tanto avisar, el cerebro ya no lo aguanta y hace oídos sordos a sus avisos, es decir, se genera una resistencia al efecto de la leptina.

Si fuera verdad que los frascos que anuncian en Internet contuvieran leptina, que se absorbieran bien por vía oral (éso es otro punto que tendrían que explicar) produciría trastornos tiroideos, sexuales y alteraciones en el metabolismo hidrocarbonado. Un precio demasiado caro.
No nos compliquemos la vida y deseemos que los avispados negocios de internet aprovechen su ingenio para hacer cosas más útiles y menos dañinas.

Mª Jesús

Esta entrada es la participación de Vendo mi cuerpo por ser delgad@ en la X Edición del Carnaval de Biología que en esta ocasión organiza Scientia.

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2 pensamientos en “Leptina para adelgazar

  1. Yo he empezado a tomar cápsulas de mango africano, que inhibe el efecto de ,la lipsina sobvre los rerceptores de androgenos. Estaba cansado de que hasta los vigilantes de seguridad se burlasen de mi cuerpo, de la falta de barba.
    A ver si me afdelgaza..
    Lo que he notado, que, me está desarrollando los pectorales, no tengo sueño después de comer

  2. Estoy analizando la composición del mango africano (y de productos similares) así como sus repercusiones clínicas. Cuando reúna la suficiente información intentaré preparar un post sobre el tema.
    Un saludo!

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