Quinta entrega de “Daniela, crónicas de una niña obesa”

4ª Semana:

Daniela y yo llevamos toda la semana asistiendo a clases de natación. Nos viene de perlas a los dos, ya que hacemos deporte y de paso perfeccionamos nuestro estilo. Salimos de la piscina agotados, pero con una sensación de alegría y de euforia que parece que nos vamos a comer el mundo y nunca mejor dicho, porque nos entra un apetito voraz después de hacer deporte. Al salir de los vestuarios, lo que más nos fastidia es darnos de bruces con la máquina de chocolatinas y gominolas ¿quién sería el inteligente que la puso allí? Según tengamos el día llevamos mejor o peor lo de sustituir nuestra chocolatina dulce, sabrosa y energética por una manzana sosa y sin gracia. Lo más simpático es que por ayudar a Daniela me está entrando un apetito que nunca tuve en la vida.

En la visita semanal, el médico y su madre la felicitaron porque había bajado 800g. Daniela comenta que se está cansando un poco del menú que le pone, porque parece que se pasa el día comiendo carne, pescados, verduras y frutas. La comida es muy monótona y le aburre cada vez más. El doctor le quita importancia y le dice que todo es coger hábitos y que llegará el día en que no entenderá como era capaz de comer, como lo hacía antes. Pero a Daniela le parece imposible que alguien quiera cambiar voluntariamente un plato de patatas fritas con huevos, salchichas y helado, por una ensalada; hasta le parece improbable que el mismo doctor lo haga. A pesar de eso, Daniela está muy animada y dispuesta a llegar al final, aunque creo sin lugar a dudas, que gran parte del éxito es mío, porque le hago pasar unos ratos muy divertidos contándole mis peripecias de investigador en el mundo de las moléculas mágicas.

Vitaminas

En el estudio de las vitaminas, me encontraba muy seguro de mis conocimientos, ya que desde pequeño fui un usuario adicto a las vitaminas gracias a mi madre, que al ver que no comía, tenía la tranquilidad de que me estaba alimentando bien, dándome todas aquellas ampollas y pastillas de chupar. Menos mal que no viví en los años en que a los niños mal comedores como yo, les daban aceite de hígado de bacalao, ya que según leí, contiene dosis elevadísimas de vitamina A que en niños y embarazadas llegan a ser tóxicas, produciendo problemas en piel, pelo, huesos y hasta trastornos psiquiátricos. ¡Era lo que me faltaba! por encima de que mi madre se estaba volviendo loca conmigo, que yo me volviera loco de verdad ¡vaya dos! Aunque esto casi me pasa buscando información sobre las vitaminas, ya que navegando por internet me di cuenta de que hay todo un lío montado.

La primera sorpresa me la llevé con la definición: “Las vitaminas son sustancias orgánicas indispensables que intervienen en muchas de las reacciones químicas que tienen lugar dentro de las células. No aportan calorías, es decir, no engordan ¿Cómo que no engordan? ¡Mi madre siempre le pedía al médico vitaminas para que engordara! Cosa imposible porque yo no cogía peso aunque me inflaran con un bombín.

La segunda sorpresa fue al descubrir que no forman un grupo uniforme. Dentro de las vitaminas encontramos desde sustancias completamente necesarias e imprescindibles hasta productos que venden como vitaminas y que pueden llegar a ser tóxicos, como es el caso de la vitamina B17 que contiene cianuro. En una página web conté hasta 41 vitaminas, muchas de las cuales fueron eliminadas por su toxicidad y otras descartadas por su inutilidad. Las vitaminas que de verdad pueden considerarse como tales son: A, B (en realidad es un grupo con 8 vitaminas), C, D, E y K.

Generalmente, si comemos variado, no tenemos ninguna necesidad de tomar vitaminas, pero si sólo nos ceñimos a un pequeño grupo de alimentos, podemos tener deficiencias, como por ejemplo: La vitamina B12 que es deficitaria en personas que no ingieren alimentos de origen animal, como los vegetarianos, y cuya carencia puede dar lugar a anemia y a trastornos del sistema nervioso. Nada, si va a ser verdad que voy a tener que comer de todo porque si no, voy a formar parte de la espeluznante tropa de avitamínicos que diseñé para divertirme, cuando me puse a leer el apartado de las patologías que generaban las deficiencias de vitaminas:

  • Soldado avitamínico A (no tiene vitamina A): Es ciego o solo ve de día, sus ojos son como de gelatina, tiene la piel de gallina como si siempre tuviese frío, va cargado de mocos y suele tener mayor predisposición a padecer cáncer que el resto de los soldados. Si tiene hijos, nacen con muchas deformidades. Este soldado se pondrá bien comiendo un poco de hígado, leche, huevos, quesos, frutas y verduras. La vitamina A es tan importante que en su forma ácida se está utilizando en algunos cánceres de la sangre como las leucemias, además en forma de crema se usa para tratar el acné.

  • Soldado avitamínico B1 o beribérico (le falta la tiamina): Este soldado camina tambaleándose como si estuviera ebrio porque le queman los pies y tiene calambres en las piernas. Los ojos se le mueven a saltos y le puedes preguntar cualquier cosa de hace muchos años que te la dirá, pero no se acuerda del color de los calcetines que se puso hoy y menos agacharse para ponerlos, porque le cuesta mucho levantarse. Eso sí para suplir lo que se le olvida es un poco fantasma, inventa historias que a él le parecen reales. Le tenemos que hacer un menú para que se ponga bueno con carne, legumbres y frutos secos y prohibirle durante una temporada café, té, mariscos, pescados y huevos crudos ya que tienen una sustancia que destruye la vitamina B1.

  • Soldado avitamínico B2 (sin riboflavina): Le molesta mucho la luz, tiene heridas en las comisuras de los labios y la lengua hinchada de color violeta. Esto le pasa por no desayunar o por desayunar mal porque con una taza de leche y cereales ya está solucionado, aunque si toma carne, pescado y huevos se pone como un roble.

  • Soldado avitamínico B3 o llamado 3D porque tiene dermatitis, demencia y diarrea. A la vitamina B3 se le llama también niacina o vitamina PP. Al tener carencia de esta vitamina, nuestro soldado es estupendo para espantar a los enemigos con las bombas fétidas que expulsa. A pesar de este pequeño detalle es un soldado muy mono porque su lengua es de color rojo chillón y alrededor del cuello lleva un collar formado por las heridas de la piel que se le producen al tomar el sol. Es un poco simplón porque no se entera de nada e incluso tiene alucinaciones. Menos mal que tomando carne o pescado se le soluciona el problema. Si este avitaminico fuera un perro tendría la lengua negra.

  • Soldado avitamínico B5 o carente de ácido pantoténico: Parece un canguro, va a saltos porque le queman los pies. Es difícil encontrarnos con uno ya que en todo tipo de alimentos encontramos esta vitamina.

  • Soldado avitamínico B6 o sin piridoxina: Débil, deprimido, cansado parece que acaba de salir de una guerra de la que no salió muy bien parado. Tiene la lengua lisa como si le hubieran pasado una plancha y muchas grietas en las comisuras de los labios. De éstos, hay pocos porque es muy rara la falta de esta vitamina. De todas formas es fácil llenar los depósitos con un buen plato de carne con legumbres, aunque si tomamos todos los días un tazón de muesli con leche al desayuno, vamos servidos.

  • Soldado avítamínico B7 o carente de biotina: Calvo, con una piel que rezuma grasa, paralítico y algo loco. Para reclutar muchos soldados de éstes les tendríamos que dar solo de comer clara de huevo cruda que contiene la avidina, una sustancia que bloquea esta vitamina. Se soluciona el problema dando sólo la yema de huevo o el huevo cocido.

  • Soldado avitamínico B9 o falto de ácido fólico: Bajo, anémico, loco, con la piel llena de heridas y con tonos morenos o amarillos. De éstos hay cantidad, porque odiar las verduras es muy habitual. Habrá que seguir los consejos de Popeye y tomar muchas espinacas que aparte del hígado son la mayor fuente de ácido fólico.

  • Soldado avitamínico B12 o sin cobalamina: Tienen la cara amarillo-limón, la lengua roja y lisa, parece la bandera española. Le arden los pies y sus piernas se debilitan cada vez más. Si el anterior para ponerlo bueno necesitaba tomar verduras, éste necesita tomar carne o pescado.

  • Soldado avitamínico C o escorbútico: Tiene los músculos atrofiados y los huesos débiles, encías hinchadas y hemorrágicas, con falta de dientes. Sangran por cualquier sitio y por encima cicatrizan mal. Unas frutas y unas hortalizas verdes lo dejan como nuevo.

  • Soldado avitamínico D: Este soldado parece una marioneta con huesos de alambre, blandos y flexibles que se arquean por su propio peso. El pecho parece la quilla de un barco. Vive en la sombra y así le va. Necesita unos días de vacaciones en la playa y ya está, ya que la luz del sol transforma el colesterol que tenemos debajo de la piel en vitamina D (para que digan que el colesterol es siempre malo malísimo). Dándole de comer hígado de pescado, lo ponemos como nuevo.

  • Soldado avitamínico E: Parece borracho al andar, va con los ojos fijos y respira mal, aparte de ser estéril. Este avitaminico para ponerse fuerte tiene que tomar aceite de oliva, girasol o soja y unas almendritas.

  • Soldado avitamínico K: Parece un colador, sangra por todos los lados. Es muy raro encontrar un soldado así, ya que las bacterias del intestino se encargan de fabricar la vitamina K. De todas formas para poner a mi soldadito como nuevo le voy a dar de comer un cocido, con carne y verduras de hojas verdes.

De verdad que es escalofriante contar con una tropa tan debilitada que en vez de asustar da pena. Pero ¿y si ésto fuera al revés?, habrá quién tenga de más y quién tenga de menos, ¿no será que Daniela tiene un exceso de vitaminas y por eso tiene todos esos problemas? Voy a crear los mandos hipervitamínicos de esta tropa:

  • Capitán hipervitamínico A (con exceso de vitamina A): Parece un travesti porque se le desarrollan las mamas. Si fuera un ejército de niños este mini-general tendría los huesos de la cabeza muy blandos (como la cabeza de un muñeco de goma), piel amarillenta y descamada como la de una serpiente, delgado sin apetito, con visión doble y siempre adormilado.

  • Coronel hipervitamínico D (con exceso de vitamina D): Es duro como una piedra. El exceso de vitamina D hace que se absorba tanto calcio dentro del cuerpo que se deposita por donde puede, calcifica los riñones, corazón, hígado etc., haciendo muchísimo daño.

  • General hipervitamínico C (con sobredosis de vitamina C): Tiene que dejar siempre los discursos a medias para ir al baño por la diarrea continua que padece.

Tiene una pinta graciosa este ejército imaginario. En la realidad sería muy difícil reclutar soldados de este tipo porque las deficiencias vitamínicas son raras y los excesos se deben generalmente a la toma sin control de preparados vitamínicos, con el fin de mejorar el rendimiento físico y cerebral o disminuir el cansancio.

Una cosa me quedo clara, yo como poco, pero intentaré comer más variado, no quiero pertenecer al ejército avitamínico, así que hice un cuadro con todos las vitaminas y con los alimentos en que se encuentran para que no me falte de nada.

Ni mucho ni poco, está visto que tanto por dentro como por fuera, en nuestro cuerpo tiene que haber un equilibrio. Me imagino que en el caso de Daniela se rompió al comer en exceso aunque viendo lo complejo que es nuestro cuerpo seguro que hay otras razones. De verdad, que no pensé que iba a disfrutar tanto con estas pesquisas.

No echo de menos la tele ni los videojuegos porque vaya película más chula se desarrolla en el interior de nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta. Se va a tronchar de risa Daniela cuando le cuente mi maravillosa batalla bélica en el mundo de las vitaminas. No me dan pasado las horas para verla y contárselo. De todas formas, mientras tanto, me entretengo en comprobar si lo que como al día es suficiente para no estar avitamínico.

Continuará…

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