Oscars a las mejores preguntas (Parte II)

Premio a la pregunta más aburrida:

-¿Qué fué lo que le llevó a embarcarse en este proyecto?

Cuando hago algo que me gusta no lo suelo planear, lo hago y ya está. Me sale espontáneamente y en particular, el tema de la obesidad me fascina. Procuro estar al día de toda la información científica que se está publicando y después disfruto mucho simplificandola para que las personas de mi entorno lo entiendan.

Premio a la pregunta más pasota:

-¿Engorda un alimento lo mismo a una persona que a otra?

Me la plantearon varias veces y en todas ellas tuve la misma sensación. A partir de mi primera frase: “Las calorías de un alimento son las mismas para todo aquel que las ingiera, lo que varía es el gasto energético de una persona” el resto de mi respuesta deja de interesar ya que no coincide con lo que quiere escuchar mi interlocutor, entrando éste en modo desconexión.

¡Qué manía con decir que fulanit@ come más que yo y no engorda! Sólo vemos lo que queremos ver y nos obcecamos pensando que algunas personas tienen cualidades o virtudes que nosotros no tenemos.

Premio a la pregunta más peligrosa:

-¿Cómo puedo hacer para eliminar la totalidad de las grasas corporales?

Es una de las preguntas que disfruto cuando me la plantean porque me las doy de chulita y siempre contesto lo mismo:

“Si perdieras toda tu grasa corporal, te quedarías para siempre tont@ e impotente”.

Sé que con esta respuesta desarmo un poco al interlocutor, cosa que me encanta y después le explico con voz condescendiente que el cerebro y las hormonas sexuales están formadas mayoritariamente de grasa, por lo que la vida humana tal como la entendemos sería incompatible sin ella.

Premio a la pregunta más irritante:

-¿Cuál fue la dieta milagro que más le llamó la atención?

Esta pregunta me suele irritar mucho, porque considero que los energúmenos que inventan estas dietas esótericas y caprichosas, juegan con la salud física y psíquica de las personas, que todo hay que decirlo también tienen la culpa por seguirlas.

Generalmente, las dietas milagro suelen ser régimenes fantasiosos que no cumplen las leyes básicas de la fisiología. Se basan en principios infundados, es decir sin base científica, llegando a ser peligrosos a largo y a corto plazo.

Paradójicamente la última vez que me la plantearon me lo tomé con mucho humor ya que la esos días había leído una que me hizo mucha gracia. Se llamaba la “dieta del ajo”. En esta dieta no hay que comer mayoritariamente ajo como todos seguramente pensais. Hay que colocar un ajo en el ombligo y en el momento que te sientas a comer y se va llenando tu tripa, el ajo se empieza a clavar en el ombligo.

Desde luego todo hay que decirlo este dispositivo de andar por casa es menos molesto que el balón intragástrico, aunque eso sí entre el olorcillo del ajo y el de los gérmenes anaerobios de esa zona no creo que las amistades nos duren mucho.

Premio a la pregunta más famosa:

-¿Por qué tienen tanto éxito las dietas hiperproteicas si dicen que son tan malas?

Las dietas hiperproteícas son ideales para un determinado grupo de personas que necesitan comer mucha cantidad de comida y no les importa (incluso se alegran) de suprimir los alimentos habituales que se incluyen en una dieta convencional, como pueden ser las frutas y las verduras.

Estas dietas llegan a producir una sobrecarga considerable del hígado. Este tiene que incrementar la gluconeogénesis para suministrar al organismo la glucosa que necesitamos al día, que muchas veces no es suficiente, teniendo que generar cuerpos cetónicos. Otro efecto perjudicial de estas dietas es que al aumentar la ingesta de proteínas aumentamos la eliminación por riñón de productos nitrogenados, sobrecargándolo.

Premio a la pregunta más utópica:

-¿Cual sería la dieta ideal para adelgazar?

Todo el mundo más o menos sabe como debe comer y también sabe donde esta el fallo en su alimentación diaria que le hace subir de peso. Si todos los días disminuímos 100 Kcal de nuestra dieta diaria, bien suprimiendo pequeños picoteos o sustituyendo las comidas por otras más ligeras, nos daremos cuenta de que al final del mes tendremos medio kilo menos de grasa.

100 kcal x 30 días = 3.000 kcal = Medio kilo de grasa.

Me quedan más premios en la trastienda, pero por hoy creo que la dosis es suficiente.

Seguro que usted querido lector está tentado a participar en mi concurso. Le recomiendo que no se corte, le contestaré con mucho gusto.

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