La venganza del lobo

NOTICIA:

El lobo de caperucita acaba de llegar a la ciudad envuelto en una multitud que lo aclama. Lleno de emoción, con los ojos cubiertos de lágrimas y las manos temblorosas saluda uno por uno a todos los habitantes del pueblo. Rogó públicamente el perdón a Caperucita y a su abuela por el daño que les había causado y les pidió que le dieran la oportunidad de vivir otra vez en el pueblo donde están sus mejores amigos y familiares.

El lobo volvió a ocupar su vieja cueva, situada en la zona más espesa del bosque. La adecentó y preparó una huerta preciosa donde incluso dejaba pastar las vacas de su vecinos. Se convirtió en un vecino ejemplar, y para sorpresa de todos, en un gran cocinero. Los vecinos del pueblo estaban anonadados viendo como su cocina se convertía en un sofisticado laboratorio donde empezaron a salir maravillosos platos y deliciosos postres que eran la delicia de todos los que se acercaban a probarlos. Los curiosos no paraban de llegar y el lobo disfrutaba viéndolos comer. Pasaba el día cocinando y siempre tenía el detalle de hacerle algún paquetito con comida a algún vecino que no podía visitarlo.Todos lo animaban a que montara un restaurante, pero él se negaba diciendo que lo hacía sólo por hobby. Sigue leyendo

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Capitán metabollito

Llevo viajando varias jornadas, llegando incluso por momentos a la velocidad de la luz. Todos mis compañeros superhéroes andan siempre muy ocupados con los problemas de la humanidad: guerras, saqueos, catástrofes naturales… Pero, yo no he tenido nada que hacer hasta ahora. Mis superiores decidieron darme el puesto de capitán Metabollito con la convicción de que nunca iba ser necesario, ya que según ellos no tenía ninguna habilidad especial. Pero, paradojas de la vida, la humanidad está en peligro y sólo yo puedo salvarla. Una gran epidemia, la obesidad, está asolando la población de la Tierra y lo peor de todo es que los individuos que pueblan el planeta son conscientes del problema pero no buscan soluciones o las buscan a lo loco.

La cuestión se reduce únicamente a que no saben usar las matemáticas, y con esto no hablo de matemáticas avanzadas, sino de simples operaciones aritméticas. Concretamente sumar, restar y multiplicar. Esta limitación no es por falta de habilidades sino al contrario son seres basados en el carbono, con un disco duro con capacidad para almacenar todos los libros escritos por su especie hasta el día de hoy. El problema es la infrautilización de sus capacidades y su mal uso, destinado la mayor parte de las veces a actividades banales, la mayoría reiterativas, algunas obsesivas e incluso en algunos casos autodestructivas. Sólo un pequeño porcentaje de ellos se dedican a sacarle partido a su buen dotado hardware.

Desde que salí del cuartel general situado en la “Galaxia del Bollo de Leche” traigo el piloto automático activado mientras voy leyendo los informes de mis superiores sobre la misión que tengo encomendada: Sigue leyendo