Décima entrega de “Daniela, crónicas de una niña obesa”

Al día siguiente me puse manos a la obra, conecté mi ordenador a la red y fui directo a ojear las direcciones de internet que me recomendó mi padre. Me quedé un poco sorprendido, porque en estas páginas hacían mucho hincapié en que sólo existe un medicamento para el control de la obesidad, “orlistat”, aprobado por el Ministerio de Sanidad Español. El “orlistat” es un fármaco que inhibe la absorción de las grasas en el estómago y en el intestino, de esta forma, las grasas que contienen los alimentos no se absorben, saliendo íntegras por la heces. Este medicamento sólo puede ser recetado por un médico y tiene que ir acompañado siempre de tratamiento dietético. No está indicado para niños y adolescentes. Su efecto secundario más llamativo es el desagradable olor de las cacas y su excesiva fluidez que puede dar lugar a un ligero escape de líquido color naranja que atraviesa los pantalones y la ropa interior de la persona en cuestión, haciendo que corra del susto hacia el baño más próximo.

El médico tenía toda la razón del mundo, Daniela no puede tomar ningún medicamento por su edad y además aunque pudiera tomarlo no podría comer lo que quisiera. De todas formas yo pensaba, si adelgazas tomando un medicamento ¿como te mantienes después sin engordar una vez que lo dejes de tomar?

A pesar de todo, mi cabeza seguía dando vueltas porque de los cientos de productos que anuncian en Internet y en televisión me extraña que no halla un producto natural, sin efectos secundarios que le ayuden un poco a Daniela.

Así que me puse manos a la obra y al poco rato de investigar me di cuenta del berenjenal en que me estaba metiendo. Muchísimas páginas web con cientos de productos, con la etiqueta de naturales y sin efectos secundarios, y además a un precio muy económico, comparado con el de los medicamentos que eran carísimos. Fui escribiendo la composición de las pastillas, infusiones, geles y demás productos que encontré. Hice una lista enorme y uno por uno fui investigando cada componente:

  • Efedrina o efedra o Ma Huang: Es una planta muy popular y muy antigua (5.000 años a.c.). Me hizo mucha gracia porque tiene hasta 100 denominaciones distintas. El nombre que me hizo más gracia fue el de “éxtasis natural”, le llamaron así porque su estructura química es similar a los derivados de las anfetaminas. La utilizaban los estudiantes en época de exámenes para no notar el cansancio y acelerar la mente. Aparte de ésta se utiliza en muchísimas aplicaciones: obesidad, alergias, asma, fatiga, fiebre y también como tratamiento para no hacerse pis en cama e incluso para los que sudan poco (y digo yo, así ahorran en desodorantes). Lo peor es que en Estados Unidos más de cien muertes estuvieron relacionadas con la toma de esta planta. Sube la tensión, daña el hígado y produce además arrítmias cardíacas. Actualmente está prohibida, aunque en internet la encontré en una página a 1 dólar por semilla.
  • Tiratricol: Es un derivado de las hormonas tiroideas. En 1999 se retiró del mercado en USA por sus efectos secundarios graves. Acelera el metabolismo al máximo produciendo ataques cardíacos y hemorragias cerebrales. ¡Adelgaza matando! Lo paradójico es que en internet se sigue vendiendo.
  • Garcinia Cambogia: A esta planta le atribuyen la propiedad de que reduce la conversión de los Hidratos de Carbono en grasa, aumentando la producción de glucógeno y calor. No me cuadraban muy bien las cosas porque yo había estudiado que los depósitos de glucógeno del hígado y de los músculos tenían un tope y generalmente si no hacemos un ejercicio físico exagerado los depósitos los mantenemos generalmente llenos. Entonces en el caso de que se forme glucógeno de más, ¿dónde se deposita?
    En condiciones normales cuando completamos los depósitos de glucógeno pasamos a llenar los depósitos de grasa. En el caso de que fuera verdad que los depósitos de glucógeno se fueran llenando más y más, extendiéndose por todo el cuerpo, daría lugar a una glucogenosis, una patología que produce trastornos cardíacos y musculares.
  • Cactus Hoodia Gardonii: Parece ser que desde hace cientos de años una tribu de Sudáfrica para soportar largas caminatas por los desiertos mascaban trozos de este cactus para aliviar el hambre y la sed. En la actualidad algunas compañías farmacéuticas están investigándolo y pasarán muchos años hasta que veamos si es realmente efectivo y si tiene efectos secundarios o contraindicaciones. Por eso no me puedo explicar por qué en internet se venden pastillas con extractos de este cactus, con la promesa de que adelgaza muchísimo, eliminando el hambre, sin efectos adversos. ¿Quién comprobó ésto?
  • Sen o senna o cassia angustifolia o cassia senna: Hay muchos productos que son lo mismo pero con diferentes nombres y éste es uno. Es un laxante, es decir, para hacer cacas blandas y con más facilidad. Si se usa de forma excesiva produce irritación intestinal y pérdida de potasio. Éste y la cáscara sagrada (otro laxante) te pintan el colon, es decir, el intestino grueso, de negro por dentro ¡Qué asco! Además colorean la orina de un color rojo o amarillo marrón. ¡Cómo para llevarte un susto al ir a hacer pis! Y si por encima lo toma mi abuelo que toma pastillas para el corazón, se pone malísimo, porque el sen interacciona con ellas.
  • Cáscara sagrada: Es otro laxante, más suave que el anterior, pero en tratamientos largos puede bajar el potasio y producir irritación de la tripa. Como el anterior también aumenta la toxicidad de diuréticos y fármacos para el corazón. Hay estudios que relacionan este laxante con problemas de hígado.
    Lo que no entiendo muy bien, es por qué las pastillas para adelgazar llevan laxante, porque en la etiqueta no viene indicada que sea para obesos estreñidos. ¿No será que quieren hacer perder kilos a costa de vaciar las tripas?
  • Frángula: Seguimos con los laxantes a vueltas. Como los anteriores lo que hace es estimular las contracciones del intestino para que se mueva más rápido y al mismo tiempo lo irrita un poco para que suelte agua y así las cacas salgan más líquidas.
  • Plantago Isphagula y Plantago ovata: También es laxante pero distinto a los anteriores, tiene una gran concentración de mucílagos, sustancias que en contacto con el agua se hinchan muchísimo hasta 100 veces su tamaño, así al tener las heces mayor volumen se expulsan más fácilmente y evitan la absorción excesiva de grasas.
  • Cola de Caballo: Es una hierba diurética que se encuentra generalmente en los montes. Elimina el líquido retenido y puede bajar la tensión. Me imagino que estará indicada en las personas que al hacer la prueba del caldero orinaron menos de lo que bebieron. Si lo toman personas como Daniela que no tienen retención de líquidos se pueden deshidratar y marear por bajada de tensión.
    Es una planta que me hizo mucha gracia porque tiene nicotina como el tabaco. Hace años se reportaron casos de intoxicaciones por nicotina en niños que utilizaban la cola de caballo como silbato, (esto no lo conocía mi padre cuando dejó de fumar, ya que en vez de traer setas del bosque, seguro que vendría cargado con esta hierba). Es peligroso también en pacientes con ácido úrico elevado que padecen gota, además de bajar los valores corporales de vitaminas B1 y K.
  • Abedul: Elimina líquidos por los flavonoides y las sales potásicas que contiene. Estos productos diuréticos son peligrosos en personas con problemas renales ya que al contener sales minerales sobrecargan un riñón ya dañado.

Este tema me tenía tan ensimismado que no me di cuenta de que Daniela ya tendría que estar a llegar de la consulta del doctor.

Continuará…

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