Capitán metabollito

Llevo viajando varias jornadas, llegando incluso por momentos a la velocidad de la luz. Todos mis compañeros superhéroes andan siempre muy ocupados con los problemas de la humanidad: guerras, saqueos, catástrofes naturales… Pero, yo no he tenido nada que hacer hasta ahora. Mis superiores decidieron darme el puesto de capitán Metabollito con la convicción de que nunca iba ser necesario, ya que según ellos no tenía ninguna habilidad especial. Pero, paradojas de la vida, la humanidad está en peligro y sólo yo puedo salvarla. Una gran epidemia, la obesidad, está asolando la población de la Tierra y lo peor de todo es que los individuos que pueblan el planeta son conscientes del problema pero no buscan soluciones o las buscan a lo loco.

La cuestión se reduce únicamente a que no saben usar las matemáticas, y con esto no hablo de matemáticas avanzadas, sino de simples operaciones aritméticas. Concretamente sumar, restar y multiplicar. Esta limitación no es por falta de habilidades sino al contrario son seres basados en el carbono, con un disco duro con capacidad para almacenar todos los libros escritos por su especie hasta el día de hoy. El problema es la infrautilización de sus capacidades y su mal uso, destinado la mayor parte de las veces a actividades banales, la mayoría reiterativas, algunas obsesivas e incluso en algunos casos autodestructivas. Sólo un pequeño porcentaje de ellos se dedican a sacarle partido a su buen dotado hardware.

Desde que salí del cuartel general situado en la “Galaxia del Bollo de Leche” traigo el piloto automático activado mientras voy leyendo los informes de mis superiores sobre la misión que tengo encomendada:

La obesidad es una enfermedad crónica que acarrea problemas físicos y estéticos que merman la calidad de vida del ser humano. El exceso de grasa infiltra la mayoría de sus órganos vitales además de segregar sustancias químicas que alteran su inmunidad haciéndolos más vulnerables a trastornos autoinmunitarios, infecciones y cánceres. Debido a este acúmulo de grasa, una gran proporción de humanos que pueblan determinadas zonas de la tierra están sufriendo un acortamiento de su esperanza de vida en 9 años y un aumento de la incidencia de patologías como la diabetes, problemas cardiovasculares, apneas, problemas respiratorios, alteraciones del crecimiento e incluso problemas sexuales motivados por no controlar la cantidad de combustible que ingieren o utilizarlo de mala calidad, añadiéndosele a todo esto, la infrautilización de su potencial muscular.

El motor que contienen es de gran eficiencia y su gasto energético es controlado por una región de su cerebro llamado hipotálamo en donde se encuentran sus 2 interruptores: el de la saciedad y el del apetito. Estos mandos están viciados debido a que conscientemente el individuo en cuestión anula o silencia las señales de aviso de los mismos, impidiendo el equilibrio entre el aporte y el gasto de combustible. Esta situación se empeora por la alternancia también de forma voluntaria y consciente de períodos de ayuno y de sobrealimentación, acompañados en muchos casos de ingestión de sustancias de dudosa procedencia.

Tengo entre manos un problema peliagudo que a corto plazo no representa un peligro inminente, pero con el paso del tiempo se hace crónicamente destructivo sobre todo si afecta a los cachorros de esta especie a los que paradójicamente en vez de entrenarlos para potenciar sus habilidades, los ceban como si fueran reses para consumo propio.

Los informes van acompañados de imágenes en las que aparecen humanos alrededor de una mesa repleta de alimentos. Están tomadas en distintas situaciones (modo reunión, modo descanso y modo activo), y en todas ellas aparecen comiendo. Tienen la excéntrica constumbre de comer al mismo tiempo que realizan otras actividades, así pueden llegar a consumir en toda su vida la cantidad de 600 toneladas de combustible. ¡Casi nada! En nuestro planeta esta variedad humanoide sería descartada por su alto consumo y su baja eficiencia, pero en el planeta Tierra es la especie dominante, ¡ver para creer!

Yo a lo mío. Las órdenes fueron claras:

“Los humanos deben aprender a calcular su gasto energético como medida para revertir su caos metabólico”

Lo paradójico es que este error de cálculo sólo lo tienen consigo mismo, ya que no suelen equivocarse al darle la dosis exacta de combustible a su mascota ni a su nave.

¿Será verdad que los humanos no saben calcular sus necesidades energéticas o es que utilizan su combustible como una droga excitante y no quieren ni les da la gana saber lo que consumen energéticamente?

La verdad es que me da que pensar todo este asunto, pero si hay que enseñarles a operar aritméticamente tendré que buscar un modo sencillo para hacerlo, así que me pongo a repasar mis datos.

El gasto energético humano se reduce a la suma de 3 factores:

  • Gasto metabólico basal: Es el gasto predominante ya que comprende del 60 al 75% del gasto total. Consiste en la suma del consumo energético de todos los órganos del humano, que a efectos prácticos equivale al consumo de una bombilla de 100 Watios, tomando como referencia un varón de 70 kg. Su órgano de control y procesamiento de información, el cerebro, consume una buena parte de esa energía, llegando hasta el 20% de la misma, un valor muy elevado si tenemos en cuenta que el cerebro sólo representa el 2% del peso corporal.
    Es paradójico que los humanos consideren que el gasto metabólico siempre es menor de lo que realmente es; en cambio el gasto del ejercicio lo tienen idealizado y lo supervaloran, tal como se ve en el hecho de que van a caminar media hora y reponen combustible como si hubieran hecho un maratón de 3 horas.
    Para hacer el cálculo del metabolismo basal existen varias fórmulas, pero los voy a poner al día con la más fácil de todas:
    Gasto metabólico basal = 1 kcal/kg de peso corporal/hora.
    Un individuo humano de 80 kg consume en estado de reposo o basal: 80 kcal en una hora que multiplicado por 24 horas = 1920 kcal al día.
  • Efecto térmico de los alimentos: Cualquier proceso o reacción química en el seno del cuerpo del humano es un gasto de energía que se disipa mayoritariamente en forma de calor. La digestión, absorción y metabolización de todos los nutrientes que ingieren le supone un trabajo extra. Durante el tiempo que dure este proceso, que puede llegar hasta las 12 horas, se consume un 8% del gasto metabólico basal.
    8% de 1920 = 153,6 kilocalorías consumidas al día en estos procesos.
  • Gasto por actividad física: El cálculo es muy sencillo, pero los humanos en este punto suelen hacer trampas ya que la mayoría consideran que no paran quietos en todo el día, atribuyéndose un nivel de actividad muy intenso.
    Este gasto supone del 15 al 30% del gasto diario total y se calcula multiplicando el gasto metabólico basal por un coeficiente de actividad. Según esto se clasificarían los humanos en 5 tipos o categorías:
  1. Tipo cachas: Realiza periódicamente un entrenamiento deportivo o/y un trabajo muy intenso. Su coeficiente de actividad es de 2,4. Si volvemos al ejemplo anterior un individuo de 70 kg tipo cachas quemaría 1920 x 2,4 = 4.608 kcal/día.

  2. Tipo currito o maruja: Trabaja de pie y está activo durante todo el día. Coeficiente de actividad: 1,9. Este tipo humano consumiría 1920 x 1,9 = 3648 kcal/día.

  3. Tipo oficinista: Trabaja sentado pero se levanta a menudo. Coeficiente de actividad: 1,7.

    Conforme desciende la actividad el consumo energético es menor y en este caso consumiría: 1920 x 1,7 = 3264 kcal/día.

  4. Tipo marqués: La posición sentada es la que predomina durante todo el día. Coeficiente de actividad: 1,5. Este individuo tan sedentario consumiría: 1920 x 1,5 = 2880 kcal/día.

  5. Tipo pachucho: Individuo en decadencia. Totalmente dependiente de ayuda externa. Coeficiente de actividad: 1,2. Es el menor gasto de todos los grupos: 1920 x 1,2 = 2304 Kcal/día.

Estoy barajando la posibilidad de transformarme al llegar a la Tierra en algún personaje con muchos y fieles seguidores como el hombre del tiempo, que debe ser algo así como un líder para los humanos ya que todos los días a la misma hora les explica una especie de carta de navegación situada detrás de él.

Al ir pensando en todas estas cosas perdí velocidad. Lo malo es que voy a llegar tarde el primer día de mi misión, así que activo los turbopropulsores y me dirijo a toda máquina a cumplir con efectividad y eficacia la misión encomendada, porque de no salir de ella con éxito me veo abocado a vivir para siempre en la galaxia primitiva donde los superheróes incompetentes y fracasados sufren un reciclaje, pasando a ser únicamente moléculas energéticas destinadas a servir de combustible al resto de la galaxia. Sólo con pensarlo me tiembla la capa de miedo.

 Continuará…

Mª Jesús

Esta entrada es la participación de Vendo mi cuerpo por ser delgad@ en la XVI Edición del Carnaval de Biología que en esta ocasión organiza El Blog Falsable.

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