Medicamento refrescante

Queridos lectores, hoy les voy a hacer reflexionar un poco. Es hora de que rompan ustedes un poco el coco, no me va a tocar a mi siempre hacer el trabajo duro, además de vez en cuando es bueno despertar alguna neurona dormida.
¿Podrían decirme, mirando estos dos prospectos adjuntos, de qué producto estamos hablando? No, no necesitan ser médicos ni químicos ni mucho menos videntes. Sólo quiero que se dejen llevar por su sentido común y que razonen un poquito.
¿A quién pertenece cada prospecto, a un medicamento, a un cosmético, un producto homeopático o , por qué no, a un refresco?

PROSPECTO Nº1:
Composición: Quinina 50 mg/L.
Indicaciones: Sed en distintos grados con apetencia por sabor amargo.
Posología: 1 al día.
Posibles efectos adversos:
 – Trastornos digestivos: Aumento de acidez gástrica, dando lugar ocasionalmente a vómitos, náuseas y diarrea.
 – Trastornos endocrinos: Estimula la secreción pancreática de insulina pudiendo provocar hipoglucemia.
 – Reacciones alérgicas: Asma, urticaria y erupciones dérmicas.
 – Alteraciones hematológicas: Hemólisis, púrpura, agranulocitosis o trombocitopenia.
Embarazo: Su consumo debe ser evitado sobre todo a dosis altas por los efectos adversos que produce en el feto, pudiendo dar lugar a trombocitopenia, sordera, alteraciones visuales, anomalías en extremidades y vísceras así como aborto.
Conducción y uso de máquinas: Evitar la conducción de aeronaves. Su abuso se ha relacionado con un mayor número de accidentes en aviación.
Contraindicaciones: Trastornos hepáticos y niños menores de 10 años.

PROSPECTO Nº2:
Composición: Quinina 200 mg/cp.
Indicaciones: Paludismo. Actúa en la etapa de trofozoito hemático. Destruye gametocitos de P. Vivax, P. Ovale y P. Malariaea (pero no falciparum). No efectivo en formas hepáticas del parásito.
Posología: 10 mg/kg cada 8 horas.
Posibles efectos adversos:
– Trastornos digestivos. Aumento de acidez gástrica dando lugar ocasionalmente a vómitos, náuseas y diarrea.
 – Trastornos endocrinos: Estimula la secreción pancreática de insulina pudiendo provocar hipoglucemia.
 – Reacciones alérgicas: Asma, urticaria y erupciones dérmicas.
 – Alteraciones hematológicas: Hemólisis, púrpura, agranulocitosis o trombocitopenia.
Embarazo: Su consumo debe ser evitado sobre todo a dosis altas por los efectos adversos que produce en el feto, pudiendo dar lugar a trombocitopenia, sordera, alteraciones visuales, anomalías en extremidades y vísceras así como aborto.
Conducción y uso de máquinas: Evitar la conducción de aeronaves. Su abuso se ha relacionado con un mayor número de accidentes en aviación.
Contraindicaciones: Trastornos hepáticos y niños menores de 10 años.

Son muy iguales ¿Verdad? Sólo varían las dosis y las indicaciones, el resto parece idéntico.
Fijénse bien, no es tan difícil. Uno de ellos seguro que lo llegaron a tomar más de una vez sin prescripción médica.
¿Ya lo saben? ¿Si? ¿No?
¡Cha, cha, chan! ¡Qué nervios!
Tranquilos. La solución es:

Prospecto nº1: La tónica.

Prospecto nº2: Tratamiento del paludismo o malaria.

Parece peligroso, ¿verdad? Estarán pensando: ¡Estamos bebiendo un medicamento! Y yo les digo: – No es para tanto, es un producto natural más que se utiliza para dar sabor amargo a un refresco.
La quinina es un alcaloide con propiedades antipiréticas, analgésicas y antipalúdicas, que se obtiene de la cincona, un árbol de Sudamérica que ha sido la base del tratamiento de la malaria durante muchísimos años. La malaria es una enfermedad transmitida por la picadura del mosquito hembra Anopheles infectado, aunque también se puede adquirir por transfusiones sanguíneas.
Hoy en día la quinina se sigue utilizando en medicina en algunas patologías musculares (con dudosa evidencia) y para el tratamiento del paludismo o malaria, aunque poco a poco va siendo desplazada por otros tratamientos antimaláricos más efectivos, aunque también se utiliza en cosmética sobre todo en champús o adulterando cocaína o heroína.

Árbol de la quinina

El uso más habitual de la quinina es en las tónicas y bitters aportando su sabor amargo que los hace muy apetecibles y refrescantes. Se cree que su uso en bebidas viene del esfuerzo por enmascarar su mal sabor a la hora de tomar su dosis diaria en enfermos con paludismo.
La quinina es digestiva, aumenta las secreciones salivales y gástricas facilitando la digestión. Su dosis máxima es de 100 mg/día, debiendo ser evitada en embarazadas, personas con fallo hepático y niños.
Los refrescos no dejan de ser agua carbonatada edulcorada a la que se añaden variedad de productos y sustancias para que se hagan más atractivas al gusto. El consumidor debe estar perfectamente documentado de lo que toma, porque por muy natural que sea un producto no es bueno para todo el mundo y su exceso puede matarnos. No pensemos sólo en la quinina o en la cafeína de la que se oye hablar mucho estos días. Un exceso de agua nos puede matar o tomar muchas cantidades de vitamina C puede producir piedras en riñón o pasarnos en la dosis de vitamina A puede dañar el hígado.
Cuesta creerlo ¿verdad?. Lo que yo hago es aplicar nada más y nada menos lo que dijo Paracelso: “Todo es veneno, nada es sin veneno. Sólo la dosis hace el veneno”.

Mª Jesús

Este post participa en los siguientes Carnavales de la blogosfera:

  1. XVIII Edición del Carnaval de Química que se celebra en el blog “XDCiencia”.
  2. XVII Edición del Carnaval de la Biología que se celebra en el blog “Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”. (Segunda participación)
  3. II Edición del Carnaval de la Nutrición que se celebra en el blog “Alimmenta”.
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