La fábrica de chorizos

Cuartel general del cerebro:
– Ya está el pesado del intestino mandando otro mensaje. A ver si solucionamos el problema y nos deja en paz.
Mensaje:
Aquí la fábrica de chorizos del organismo. Hace 10 días que nos encontramos en una situación crítica. Vamos a entrar en inactividad total. Las contracciones peristálticas son ineficaces, la materia prima está seca y el ano no da salida al producto elaborado.
Desde aquí descartamos la presencia de cuerpos extraños como pepitas, pelos, dientes e incluso paquetes de droga. No se ven signos de infecciones, estenosis ni adherencias.
Llevamos mandando varios mensajes de aviso sin respuesta. Los alimentos siguen entrando muy procesados: hamburguesas, patatas fritas, refrescos y nada de frutas, verduras o cereales.
¿Cómo queréis que fabriquemos buenos chorizos con este material y con celosa puntualidad?
Claro, es muy fácil sentarse en el water antes de desayunar y expulsar todo el material, pero para que nosotros fabriquemos hay que colaborar y cambiar los hábitos alimenticios. No como venís haciendo últimamente.
 Estamos al borde del colapso, cada semana tenemos un sobresalto y por si los olvidasteis os lo recuerdo todo con pelos y señales que aquí no olvidamos nada.
Todo empezó cuando dejamos la casa de mamá y nos fuímos a vivir con el chico cuyo nombre no quiero ni nombrar porque todas las células del cuerpo están chifladitas por él, excepto nosotras las células intestinales que nos trae amargadas.
Parece ser que hay que comer como si fuera tarde de cine todos los días. No se desayuna, nos olvidamos de la fruta de media mañana, comemos cualquier comida rápida y después pasamos todas la tardes picando gominolas, patatas fritas, palomitas y pipas.
¿Qué hacemos al respecto? En vez de tomar las riendas y cambiar los hábitos nutricionales, vosotras, las resabidillas neuronas del neocórtex nos cargáis de potingues y lavativas que lo único que hacen es empeorar las cosas.
Primero la fibra, pero no una cantidad moderada, no, todo a lo bruto. La fibra es un buen regulador del tránsito intestinal pero tomándolo en concentraciones razonables y periódicamente, si no hace el efecto contrario, generando atascos y muchos gases, porque las bacterias intestinales se ponen las botas con ella. Los gases que se generan al fermentarse la fibra deberíamos mandarlos directamente a la zona cerebral de reconocimieno de olores a ver si os ahogáis.
El segundo paso es atiborrarse de infusiones laxantes. ¡Vaya cantidad de agua asquerosa y con mala leche que nos mandáis! Después de tomar ese potingue, tenemos unos espasmos y unos calambres que no sé como alguna zona del colon no queda necrosada.
Es que parece mentira, ¡los de ahí arriba no tenéis paciencia ninguna! Cuando se toma un laxante se produce un vaciado de la materia fecal y se tardan varios días en volver a rellenarse el colon, pero como somos muy impacientes y hay que ir todos los días de vientre, ¡hala!, tomamos otro laxante al día siguiente vaciando más el colon, tardando más días en llenarse, pero no, eso según vosotros, no es natural así que al día siguiente otro laxante y al otro día otro más. Llega un momento en que perdemos tanto potasio que nos deja a temblar, débiles y sin fuerza. Las contracciones peristálticas pierden intensidad, por no recordaros que una hipopotasemia  daña al jefe de máquinas, el corazón y por si no fuera poco, para más inri, los dos últimos laxantes que nos mandásteis a base de sen y cáscara sagrada pintaron todas las células intestinales de negro como si fueran grafiteros.
El cabreo de verdad llegó con la hidroterapia ¿Qué neurona con cráneo privilegiado se le ocurrió tamaña barbaridad? ¡Solo faltaba que se hubiera llamado a los bomberos para desatascarnos!
Si hasta éramos más valorados en el Egipto Antiguo donde los faraones tenían médicos exclusivamente para atendernos, los “guardianes del ano”. Ahora ni médicos, cualquier bocazas con capacidad de convicción os vende un lavado intestinal para eliminar las toxinas. ¿Es qué no sabéis que esa es nuestra función? Además con tamaños lavados todas las células intestinales quedamos maltrechas sin protección inmunológica y sin bacterias cooperantes. ¡Es que no os enteráis!
Estamos teniendo mucha paciencia pero todo tiene un límite. Vamos tirando gracias a la rápida capacidad de regeneración celular. Cada 2-3 días el equipo celular intestinal se renueva. Pero la situación se está volviendo alarmante. Las contracciones del intestino delgado son casi inexistentes, no es capaz de progresar el quimo más de 1cm/día cuando lo normal es 1 cm/minuto.
Os aviso, como no solucioneis el problema, la presión intestinal está aumentando tanto que de un momento a otro se va a producir un megacolon tóxico y reventamos todos.
Por último y ya acabo. Todas las células intestinales (conociendo a quién tenemos al mando) esperamos lo peor, pero queremos que sepáis que nos identificamos plenamente con lo que ponía Bernand Shaw en su lápida:
 “Sabía que esto iba a pasarme”.

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Todos los aparatos y sistemas del organismo tienen funciones vitales para el mantenimiento de la vida, pero uno de los más sufridos es el aparato digestivo.
Ingerimos diariamente una cantidad considerable de alimentos, más o menos, una tonelada por persona y año, consistente en gran variedad de productos tanto naturales como sintéticos. El cuerpo los digiere, los absorbe, los metaboliza y los excreta en forma de una masa amorfa de apenas 200 g, que no refleja para nada, lo que comimos. Agua, células y bacterias desprendidas de la pared intestinal, fibra sin digerir, pigmentos biliares (que se utilizan para la absorción de las grasas), gases y virus componen las heces que expulsamos por el ano diariamente.
El proceso de la digestión está tan minuciosamente controlado que debemos estar alerta ante cualquier cambio de ritmo intestinal. Nos resulta muy alarmante la expulsión de sangre por heces o la presencia de alimentos sin digerir. Pero en cambio, apenas le damos importancia a un estreñimiento.
Podemos definir el estreñimiento como la alteración del ritmo intestinal que produce una expulsión deficiente de heces, tanto en cantidad (menos de 35 g), como en frecuencia (tiempo entre defecaciones de más de 3 días, o menos de 3 defecaciones/semana). A efectos prácticos para que nos hagamos una mejor idea vamos a poner un ejemplo muy utilizado por los niños pequeños para describir sus cacas.

Autora: Eva

Autora: Eva

La evacuación normal sería más o menos de 1-2 chorizos (100-200g), en caso de estreñimiento con una frecuencia diaria de ir al baño sería más o menos 1/3 de chorizo.
La falta de fibra alimentaria es uno de los factores mayormente implicados en el origen del estreñimiento. Consumimos diariamente mucha cantidad de alimentos muy refinados y no llegamos, ni por asomo, a la cantidad ideal de ingesta diaria recomendada de fibra, 30 g. Tomando diariamente muchas frutas y verduras es difícil de conseguirlo y debemos complementar nuestra dieta con cereales integrales, legumbres y frutos secos, así como con ejercicio y mucha agua.
Los alimentos con más fibra son los cereales integrales y las legumbres.
La fibras tanto solubles como insolubles deben ir acompañadas de mucha agua ya que en el caso contrario podemos producir un atasco aún mayor. Problema que puede darse no sólo por beber poco, sino también por tomar mucha fibra sin haber estudiado antes la causa del estreñimiento, como sería el caso de una obstrucción por un tumor o simplemente una impactación fecal (heces atascando por completo alguna zona intestinal). Este es un error importante así como el uso abusivo de laxantes.
Un laxante es un tratamiento, y como tal, no se debe tomar a la ligera como es el caso de infusiones mal llamadas digestivas, donde podemos encontrar sen, cáscara sagrada o ruibarbo aparte de muchos otros. Estos laxantes producen una contracción activa del colon así como secreción de líquidos para lubricar las heces. Entre los efectos secundarios, con un uso excesivo, destaca la bajada del potasio. Como todo en nuestro cuerpo, este ión tiene que estar en una concentración equilibrada, ya que un descenso hace que el corazón tenga un ritmo a saltos, y por el contrario, si aumenta el potasio, el corazón se para. Esa es la razón por la cual los laxantes están contraindicados en personas polimedicadas, en menstruación y embarazo (el sen y la cáscara sagrada, aumentan las contracciones uterinas), en estados inflamatorios intestinales y uterinos y también en patologías de hígado, riñón y corazón.
No podemos dejar de dar importancia a un estreñimiento, aún más si es de reciente aparición. Si nuestro coche va lento puede ser que tenga algún fallo o que le hayamos puesto combustible de mala calidad. Lo mismo pasa con nuestro aparato digestivo, o tiene un problema o algo falla en nuestra alimentación. Si al coche lo llevamos al taller para que lo revisen ¿por qué nosotros no? Es nuestro médico el que debe marcar las pautas a seguir para solucionar el problema, no los consejos de vecinas, anuncios televisivos o de medicinas alternativas.
A continuación os aconsejo que valoréis la calidad de vuestros chorizos en esta tabla:

Fuente: commons.wikipedia.org

Fuente: commons.wikipedia.org
Los tipos 1 y 2 indican estreñimiento; los 3 y 4 son heces ideales.

Mª Jesús

Esta entrada es la segunda participación de Vendo mi cuerpo por ser delgad@ en la XX Edición del Carnaval de Química que en esta ocasión organiza La Ciencia de Amara y la primera aportación al XIX Edición del Carnaval de Biología que en esta ocasión organiza La Fila de Atrás.

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