La tormenta tiroidea

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Todos a sus puestos, se acerca una tormenta!
¡Las señales registradas desde el aparato digestivo hablan de la entrada de sustancias químicas desconocidas, acompañadas de una concentración muy elevada de yodo!
Todo el organismo empieza a sufrir los efectos del gran temporal.

Tempestad
Temblores, sudoración y la respiración acelerada son los preámbulos de un fin apocalíptico.
La sangre embravecida choca con violencia contra las válvulas cardíacas que, como velas izadas en pleno temporal se sienten frágiles y a merced de un golpe certero que las partirá en dos; el corazón va a gran velocidad, más de 120 latidos por minuto, para dar salida con premura a la marabunta de sangre que le entra con mucha fuerza por las aurículas; los circuitos cerebrales se recalientan, la temperatura se dispara a 42ºC; los músculos se agotan por el esfuerzo, el aparato digestivo intenta vaciar lastre… Todo se transforma en un caos de lucha y resistencia que acaba en una pelea a vida o muerte en la cama de la UVI de un hospital, donde descansa una víctima más de la Tirotoxicosis.
Todo empezó una semana antes cuando los primeros rayos de sol avisaban de que el cambio de muda estaba cerca, fuera abrigos y prendas gordas y holgadas que ocultan más nuestra vergüenza que nuestro pudor. Llega la primavera y como otro nuevo año hay que presentarse en sociedad sin tapujos. Flacideces, michelines, celulitis, pistoleras se asoman tímidamente intentando pasar inadvertidos, pero aunque para una parte del mundo pasen desapercibidos, la persona que los sufre, los siente como una pesada y molesta carga.
Este año iba a ser distinto, todo estaba calculado, si comenzaba a mediados de febrero, a finales de mayo, el proceso de metamorfosis habría acabado. La tímida, acomplejada y triste patita fea y gorda, se transformaría en un radiante y esbelto cisne que dejaría con la boca abierta a todo el mundo.
Su familia siempre la alertó de que no tomara ninguna sustancia desconocida, ya que podía ser peligrosa. Pero ¿cómo no iba a caerse rendida ante los reclamos de los cientos de anuncios que la acosaban y la animaban a cambiar y a transformarse en lo que ella realmente quería ser?
Nerviosismo, miedo, temor a ser descubierta fue su primera aventura con la pastilla maravillosa. Escondió el envase debajo del colchón, luego en el fondo del armario, lo metió en un calcetín,..
No encontraba paz, sentía que de un momento a otro iba a ser descubierta.
Pasaron los días y su nerviosismo iba en aumento, el corazón le latía con fuerza, no dormía y las manos le temblaban, pero no pasaba nada, todo se debía a la ansiedad de que el cambio se produjera pronto.
Una tarde después de tomarse la última pastilla del envase, su sueño se hizo realidad. Se encontraba en una pasarela rodeada de focos y flashes de cámaras. Era una reina sobre la alfombra roja, sus ídolos de siempre, cantantes, actores y deportistas se cruzaban a su paso y se quedaban boquiabiertos, forcejeando entre ellos para acercarse a ella y besarle la mano.
Era una diosa, bella, esbelta, poderosa e inalcanzable, por fin había conseguido hacer realidad su sueño de romper su horrible carcasa anterior. Seguía andando por la alfombra roja que parecía no tener fin. Las nuevas caras que cruzaba a su paso le eran familiares, sus padres, sus amigos, sus vecinos, la saludaban con veneración, pero poco a poco, esas imágenes agradables dieron paso a un escenario lúgubre y tenebroso con enormes arañas, serpientes, monstruos sin cabeza, momias, piratas… que se acercaban a ella con aire amenazador. Aceleró el paso y cuando aquellas horribles criaturas estaban a punto de alcanzarla, todo desaparece de repente y empieza a caer vertiginosamente por un abismo oscuro y sin fin, mientras que al mismo tiempo percibe horrorizada la terrible tormenta tiroidea arreciando en su interior que amenaza con romper de un momento a otro el frágil hilo de su existencia.

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La tormenta tiroidea o tirotoxicosis es el exceso de hormona tiroidea circulante. La causa más frecuente es la enfermedad de Graves, una enfermedad autoinmunitaria, en la cual el tiroides está sobreestimulado y produce mucha cantidad de hormona tiroidea. Además de esta enfermedad, otras como la tiroiditis, tumores o la ingesta de sustancias utilizadas con el fin de bajar de peso, pueden ser causantes a su vez de esta patología.
La clínica llega a ser muy alarmante. La persona en cuestión va notando como todos los órganos de su cuerpo van alcanzando progresivamente un ritmo cada vez más acelerado, consecuencia de llevar el tiroides al límite:

  • Nerviosismo con temblor generalizado.
  • Labilidad emocional.
  • Taquicardias que pueden dar lugar a arritmias.
  • Fiebre e intolerancia al calor
  • Pérdida de peso.
  • Dolores musculares con pérdida de fuerza.
  • Respiraciones aceleradas.
  • Diarreas.
  • Delirios y alucinaciones.
  • Coma, y finalmente, si no se trata y persiste la causa que lo origina, muerte.

Una verdadera tempestad que puede dejar a su paso daños catastróficos e irreparables, daños que podrían ser evitados con un buen asesoramiento y una información veraz, sobre todo en el caso concreto de ingerir algún producto quemagrasas con sustancias que alteran el equilibrio tiroideo.
Una de estas sustancias es la gonadotropina coriónica humana (HCG), una hormona que nos cuesta imaginar que forme parte de algunos productos adelgazantes. Esta molécula induce la puesta de huevos en una rana al inyectarle debajo de la piel, orina de una mujer gestante y además es la responsable del resultado positivo en un test de embarazo, tras la fecundación.
La gonadotropina coriónica humana (HCG) es una hormona que se segrega en la gestación y tiene una composición muy similar a la TSH (hormona estimuladora del tiroides) por lo que emula fácilmente su función, aunque tiene menor potencia que la anterior. De esta forma, se fija al receptor de la TSH, estimulando la producción de hormonas tiroideas por la glándula tiroides.
Otro de los componentes incluidos en estos productos y que también puede desencadenar la tormenta tiroidea son los extractos de algas, como el fucus vesiculoso. Las algas suelen concentrar mucho yodo marino y su ingesta puede llegar a desencadenar tirotoxicosis en personas sensibles o en aquellas que presentan bocio multinodular debido al aumento en la producción de hormona tiroidea causada por la sobrecarga de yodo.
Otra causa de tirotoxicosis es la ingesta de hormona tiroidea (tiroxina) o alguno de sus derivados. En este caso puede entrar en nuestro organismo de forma voluntaria y consciente (comprando comprimidos para el hipotiroidismo) o de forma involuntaria en pastillas sin prospecto explicativo o incluso en alimentos, como fue el caso de la tirotoxicosis accidental de cientos de personas en el Oeste de Estados Unidos en los años 1984 y 1985 tras ingerir hamburguesas que incluían grandes cantidades de glándulas tiroideas bovinas.
Cualquiera de los tres compuestos puede producir tirotoxicosis en personas susceptibles. En algunos casos, la clínica es silente, es decir, pasa fácilmente desapercibida, pero, en otras personas la clínica es muy florida pudiendo llegar incluso a la muerte.
Resulta paradójico que muchas veces rechazamos tomar algún medicamento que nos receta el médico, con la excusa de que no somos yonkis ni tampoco abuelos que toman una docena de pastillas, en cambio no ponemos reparos a la hora de tomar productos con supuestas propiedades adelgazantes, muchos de ellos potencialmente peligrosos, que no llevan consigo ni una mínima reseña de su composición.
¿Qué pasa, que el deseo de bajar de peso nos deja la cabeza hueca ? ¿Es que adelgazar es un juego en el que todo vale y perdemos la sensación de peligro?
Por eso, queridos lectores tengan cuidado con los primeros rayos de sol, no vaya a ser que se les vaya la cabeza detrás de algunas pastillas quitagrasas y acaben siendo pasto de una tormenta tiroidea.

Mª Jesús

Esta entrada es mi primera participación de Vendo mi cuerpo por ser delgada en la XXII Edición del Carnaval de Química que organiza Roskiencia.
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Un pensamiento en “La tormenta tiroidea

  1. Muy buen post. Me ha gustado como reflejas este tipo de trastorno comenzando con una parte literaria y terminando con la descripción clara de dicha enfermedad.

    Saludos! 🙂

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