Estrategias de guerra microbianas

Estamos continuamente enfrentados a una lucha por nuestra supervivencia. Amenazados día y noche por infinidad de agentes que quieren vivir y desarrollarse a nuestra merced. Seres sanguinarios, egoístas y sin escrúpulos que buscarán todas las alternativas posibles para sobrevivir y perpetuarse.

Vivimos en un mundo peligroso y hostil, por lo que necesitamos estar continuamente alerta. Día a día, grandes hordas microbianas están desarrollando múltiples y variadas estrategias con el fin de despistar nuestra inmunidad y hacerse con el mando de nuestro cuerpo.

Nos enfrentamos a microorganismos muy ingeniosos que están ensayando continuamente nuevas estrategias de evasión. No les importa cuantas vidas pierdan en el camino, lo importante es el resultado final, su propagación y su hegemonía.

Ahora mismo podemos pensar en multitud de posibles tácticas de ataque y métodos de guerra, pero estén seguros que muchos de nuestros enemigos microbiológicos los han utilizado ya.

Si no lo creen, pasen y lean las estratagemas que utilizan estos hostiles seres para atacarnos:

Protegerse dentro de cápsulas.

NeumococoSe hacen de esta forma más resistentes, teniendo nuestras defensas mucha dificultad para fagocitarlos. El ejemplo más representativo es el neumococo encapsulado que con solo 10 individuos matan a un ratón, necesitándose 10 000 de los mismos sin cápsula para matarlo.

Saber la contraseña de entrada a nuestras células.

Se acoplan a nuestros “receptores celulares” como una llave a su cerradura, accediendo fácilmente a su núcleo. Muy típico de los virus que pueden inducir la muerte celular o por el contrario frenarla, induciendo la proliferación de clones celulares con la carga vírica en su interior (situación extremadamente peligrosa ya que puede ser la raíz de algunos cánceres).

Hacerse extremadamente grandes.

tenia

De esta forma se hacen inaccesibles a nuestras armas tanto físicas como químicas. Es el caso de las larvas de la tenia que forman enormes quistes envueltos de una cápsula fibrosa densa.

Modificar los Antígenos propios.

neisseria

Los antígenos son aquellas sustancias que nuestro sistema inmunitario reconoce como extraños. Cuando nuestro cuerpo detecta “antígenos microbianos”, se generan multitud de células de defensa específicas para ese antígeno, pero si el agente microbiano es capaz de modificar a su gusto los antígenos, todo nuestro despliegue de defensa queda obsoleto, dando lugar a un verdadero caos. Este comportamiento es típico de los virus aunque otros microbios pueden hacer lo mismo. Tenemos ejemplos de esta táctica en los rinovirus causantes del resfriado común, en el virus de la gripe, en la Neisseria gonorrhoeae causante de la gonorrea y en el virus VIH que da lugar al SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida).

Deshacerse de los Antígenos.

schistosoma

Es el típico comportamiento del Schistosoma mansoni que arroja sus antígenos en cuestión de minutos cuando penetra en nuestro organismo a través de la piel, pasando desapercibido.

Producir armas químicas.

Son exotoxinas o endotoxinas mortíferas que envenenan a nuestros efectivos de defensa, causando infinidad de bajas en nuestras filas. Muchas de ellas son de corto alcance pero otras pueden alterar nuestras funciones celulares a distancia o incluso dañar los vasos sanguíneos, cortando de esta forma el abastecimiento de nutrientes y el acceso a más unidades defensivas.

Atacar zonas del cuerpo inaccesibles para nosotros.

Salmonella

Invaden zonas a las que el sistema inmunitario no puede llegar, reproduciéndose y propagándose allí. Típico de Salmonella typhi en vesícula biliar o Poxvirus en la queratina de la piel.

Invasiones relámpagos.

Plasmodium_falciparum

Son incursiones sorpresa, sin dar tiempo a nuestras defensas a reaccionar. Es el caso de los esporozoitos del Plasmodium, agente causante del paludismo que penetra a toda velocidad en las células del hígado. Una vez allí se dividen dando lugar a miles de merozoítos que invaden en “un visto no visto” nuestras células corporales.

Interferir la producción de interferones.

hepatitis C

Los interferones son las señales de alarma de las células infectadas a las células sanas. Éstas, al recibir la señal de alerta forman un cordón celular resistente al ataque, alrededor de la célula infectada, formando una muralla de contención. Esta formación de defensa celular puede ser abortada por virus como el de la hepatitis C.

Cubrirse como cobardes con proteínas de nuestro organismo.

Lobos con piel de cordero. Adquieren proteínas de nuestras propias células para cubrirse. Algunos de ellos pueden estar ahora mismo en nuestro cuerpo sin que los podamos detectar. Es el caso del sofisticado e ingenioso Schistosoma que como gusano adulto puede llegar a vivir en nuestro organismo 20 años, encerrándose en una cubierta formada con material del huésped y cubriéndose de antígenos propios y característicos del hospedador como los del grupo ABO y los de histocompatibilidad.

Modificar la acción del Complemento.

e-coli

El Complemento es un sistema de defensa arcaico pero efectivo. Son proteínas que están en primera línea de fuego, capaces de repeler el ataque de algún enemigo infiltrado, azuzar a nuestras células inmunitarias y destruir microorganismos invasores. Las hordas enemigas no se quedan atrás en el avance y perfeccionamiento de su tecnología ya que desarrollan mecanismos defensivos que promueven una deficiente activación del Complemento o su rápida degradación o incluso algunos microbios más sofisticados son capaces de ponerle a distancia “proteínas señuelos” y así desviar su atención sobre ellos. Esto último es típico de cepas de Salmonella y Escherichia coli.

Infectar directamente células de defensa.

sida

Ponen en jaque la salud y la supervivencia del organismo, debido a que otros microorganismos aprovechan nuestra debilidad. Es el caso de la infección por el VIH (SIDA), un auténtico terrorista microbiano donde nuestros macrófagos, células dendríticas y linfocitos T CD4+ son víctimas de su cruel ataque.

Inhibir la fagocitosis o dejarse fagocitar, resistiendo la destrucción intracelular.

Se reproducen dentro de los macrófagos, para lanzar un ataque masivo desde allí. Es el caso de los virus y la bacteria causante de la tuberculosis. Son capaces de resistir a los mecanismos aniquiladores innatos de estas células.

Segregar proteasas que degradan Anticuerpos.

Estas proteasas actúan como disolventes deshaciendo nuestros anticuerpos. Los ejemplos más representativos de esta forma de actuar son la Neisseria, Haemophilus y Streptococcus.

Presentar mimetismo celular.

Streptococcus

Una guerra suicida donde nos hacen creer que nuestras células son los enemigos. El estreptococo del grupo A es un buen ejemplo. Tiene la capacidad de desencadenar autoanticuerpos que reaccionan de forma cruzada con la miosina cardíaca, dando lugar a una enfermedad autoinmune, dañando nosotros mismos nuestro propio corazón gracias al vil engaño bacteriano. Nuestros ataques van dirigidos a la bacteria pero también por desgracia a nuestras propias células.

Interferir nuestros sistemas de comunicación.

Evitando de esta forma el reclutamiento de las células de defensa al área de infección. Esto lo hacen produciendo homólogos inactivos de quimiocinas (proteínas encargadas de la comunicación celular) o receptores de quimiocinas que actúan como señuelos.

Producción de superantígenos.

Potentes toxinas bacterianas que son capaces de reclutar masivamente células de defensa corporales e inducir la secreción de gran cantidad de citocinas, conduciéndonos a un shock tóxico. Estos superantígenos son fabricados frecuentemente por Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes.

Biofilms bacterianos.

biofilms

Un auténtico reto para nuestras células inmunitarias. Los biofilms bacterianos son colonias de bacterias que se asientan sobre catéteres o válvulas cardíacas. Las bacterias no exhiben el mismo comportamiento de forma individual que en grupo, ya que en equipo activan una serie de genes diferentes, necesitando modificar para la ocasión nuestros sistemas defensivos.

Como pueden ver, estamos en una guerra sin cuartel, donde nuestras defensas inmunitarias necesitan estar en continuo estado de alerta para atacar y reclutar más efectivos en caso de necesidad. Nuestro enemigos no duermen nunca. Están a la zaga esperando un resquicio, una debilidad para pillarnos desprevenidos, por lo que debemos tomar en serio todas las medidas preventivas que tengamos a mano.

Mª Jesús

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