La célula cancerosa

Es invasiva, es autosuficiente, es resistente, no atiende a señales y es muy peligrosa. Viola todas las reglas del comportamiento social celular y es capaz de llevarse a todo el organismo por delante.

 

Hoy, en Moléculas para el mundo estamos con la mala “con méritos” de la película, la célula cancerosa, a la que para abreviar, llamaremos Cáncer.

Portada

 

Presentadora: Hola Cáncer, bienvenida al programa, ante todo darte las gracias por atender nuestra invitación, aún sabiendo que no eres muy bien recibida por el público en general. Cuéntanos un poco cómo te formaste.

 

Cáncer: Soy y me considero una célula propia del organismo que un buen día, tras una serie de cambios en mi perfil genético abandoné las ataduras celulares. Di un cambio radical, dejé atrás una vida aburrida, dócil y sedentaria para transformarme en una célula indisciplinada, agresiva y libre.

 

Presentadora: Se dice de ti que fabricas células hijas como churros, ¿es verdad?

Cáncer: Si, soy capaz de dividirme indefinidamente, al contrario que las otras células corporales. Todas las células pertenecientes al organismo (excepto las germinales reproductivas), presentan un tope en el número de divisiones, lo que se ha denominado límite de Hayflick. La contabilidad del número de duplicaciones celulares se lleva a cabo en los extremos de los cromosomas, los telómeros. Los telómeros se acortan progresivamente en cada división celular, al igual que las velas de cumpleaños que reutilizamos en los sucesivos aniversarios. Cada año que pasa va quedando menos cera en la vela, hasta que se agota totalmente y la luz se apaga. Mi lucha contra el paso del tiempo la tengo ganada gracias a la “telomerasa”, una enzima que fabrica nuevas secuencias de DNA para añadirle a los cromosomas y así poder dividirme sin fin. Doy marcha atrás continuamente al reloj celular, alargando indefinidamente las velas de cumpleaños celulares. ¡Tengo en mi poder el secreto de la inmortalidad!

Telómero

 

Presentadora: ¿De dónde obtienes todos los nutrientes necesarios para mantener la infraestructura celular que desarrollas a tu alrededor?

 

Cáncer: Mi gran necesidad de nutrientes y oxígeno me fuerza a desarrollar nuevos vasos sanguíneos para abastecerme. Esto lo consigo gracias a mi facultad de segregar poderosos factores de crecimiento vascular (angiogénicos). Sin embargo, no soy una buena ingeniera de canales sino al contrario, se podría decir que soy más bien un poco chapuzas. No me molesto en fabricar una virguería de vasos sanguíneos porque los necesito imperfectos, con paredes fenestradas para que se cuelen mis pioneras e intrépidas células hijas, y así poder invadir nuevos territorios.

Neovascularización

 

Presentadora: ¿Por qué pasas desapercibida al sistema de defensa?

 

Cáncer: No te olvides que soy una célula rebelde que pertenece al organismo igual que las otras células corporales, por eso tengo un cierto grado de inmunotolerancia, pudiendo pasar desapercibida al sistema de vigilancia inmunológica. Sin embargo, algunas avispadas células de defensa pueden ir a por mi, alertadas por mi comportamiento anárquico e independiente. Cuento con la ventaja de que mis hijas pueden adquirir la capacidad de evadir a estos sabuesos vigilantes, escapando de sus controles, gracias a la gran inestabilidad genómica que presentan. Son capaces de cambiar continuamente el perfil de sus antígenos superficiales, camuflándose y confundiendo de esta forma a las células de defensa e incluso pueden llegar a segregar factores solubles capaces de alterar el buen funcionamiento de esas patrullas inmunológicas.

 

Presentadora: ¿El cuerpo no cuenta con un mecanismo de emergencia que dé la voz de alarma y frene ese proceso?

 

Cáncer: Para que células como yo se desarrollen, tienen que darse un cúmulo de condiciones desafortunadas para el organismo y una de ellas es la presencia de mutaciones en los llamados genes supresores. Estos genes en condiciones normales evitan la división celular descontrolada. Son capaces de frenarla para darle tiempo a la célula a que recapacite y corrija su ruta y en caso de desobediencia o de que no haya nada que hacer, los genes supresores activan la “apoptosis” o “muerte celular programada”. Hace años, en las últimas décadas del siglo XX se hizo muy famosa, una proteína, la p53, producto de un gen supresor situado en el brazo corto del cromosoma 17. Esta proteína tiene el grandioso nombre de “guardián del genoma”. La proteína p53 aumenta cuando una célula empieza a dividirse, vigilando en todo momento el proceso. Si ve que algo no marcha bien detiene la maquinaria de división celular antes de que se desboque el asunto y activa los genes reparadores para solventar el fallo. Si se considera que no hay nada que hacer y la lesión es irreparable, pone en marcha el plan B, es decir, activa la muerte celular programada (apoptosis). Comprenderás que una proteína p53 mutada me pone las cosas muy fáciles.

División

 

Presentadora: ¿Es verdad que tenemos genes traidores (oncogenes) dentro de nuestras células que favorecen tu desarrollo?

 

Cáncer: Son los llamados protooncogenes y en ningún momento traicionan al cuerpo salvo que sean víctimas de una mutación. Los protooncogenes no son más que genes normales que estimulan la división celular. El cuerpo necesita continuamente nuevas células para renovar las que se van muriendo y reparar lesiones, ahí es donde intervienen estos protooncogenes. Juegan un papel significativo en el desarrollo embrionario e intervienen también en la muerte celular programada. Si estos protooncogenes sufren una mutación se trasforman en oncogenes que como bien has dicho favorecen mi desarrollo.

 

Presentadora: ¿Nuestro cuerpo en este caso no cuenta con armas para revertir este proceso y frenar este caos?

 

Cáncer: Sí, el organismo para desgracia mía y de mis compañeras, cuenta con mecanismos enrevesados y redundantes para evitar nuestra formación. Uno de ellos es el equipo de los genes de reparación del DNA que con un número superior a la centena participan en la reparación de las cadenas de DNA. Un ejemplo de estos genes de reparación son los BRCA1 y BRCA2. Sin embargo, también ellos por una mala fortuna pueden ser víctimas de mutaciones, lo que facilita que los mecanismos reparadores de errores del DNA sean deficientes y favorezcan la carcinogénesis.

 

Presentadora: Se dice que el cáncer es una enfermedad relativamente moderna fruto de la mano negra del hombre sobre la Tierra, ¿es verdad?

 

Cáncer: El cáncer es más antiguo que la humanidad. Se pueden encontrar células cancerosas como yo, en todas las formas de vida multicelulares, es decir, tanto en animales como en plantas. Si buscas bibliografía sobre mi, verás que ya había descripciones de las hazañas de mis antepasadas en los papiros de Edwin Smith (1700 a.C) y en el de Ebers (1552 a.C). Intervienen muchos factores con potencial mutágeno tanto genéticos como ambientales en la génesis de un tumor maligno. Entre estos últimos, encontramos carcinógenos físicos como por ejemplo las radiaciones, químicos como el asbesto y biológicos como las infecciones por bacterias, virus y parásitos.

 

Presentadora: ¿Cómo puede una infección viral producir cáncer?

 

Cáncer: El mecanismo de acción de los carcinógenos virales es alucinante. Introducen sus propios oncogenes en el genoma de una célula normal y a partir de ahí pueden hacer de las suyas, activando protooncogenes celulares o inhibiendo los genes supresores de tumores. Tienen mucha picardía, funcionan como un malware informático. Por nombrar algunos famosos os diré por ejemplo, que el virus del papiloma humano (HPV) está relacionado con tumores de cuello de útero, el virus de Epstein-Barr con el linfoma de Burkitt y el virus de la Hepatitis B con el cáncer de hígado. No solo los virus pueden favorecer mi desarrollo sino que bacterias e incluso parásitos pueden predisponer al desarrollo de una neoplasia.

 

Presentadora: ¿Por qué unos cánceres se heredan y otros aparecen sin ningún tipo de antecedente familiar?

 

Cáncer: Sólo se transmiten a la siguiente generación, las neoplasias causadas por mutaciones en las células productoras de gametos. Si las mutaciones afectan a las células somáticas esto no ocurre. Para tranquilidad tuya te diré que los cánceres heredables son los menos frecuentes aunque no despreciables.

 

Presentadora: ¿Cómo generas metástasis?

 

Cáncer: Las células normales están ancladas a sus compañeras y a la matriz extracelular. Nosotras no tenemos ese arraigo, no nos sometemos a reglas ni a mandatos corporales. No tenemos ataduras, somos almas libres y hacemos oídos sordos a los mecanismos de vigilancia que intentan detener nuestro ciclo celular. Presentamos una división sin límite, con un crecimiento descontrolado que no respeta las señales de aviso y alerta del organismo. En condiciones normales sin nuestra presencia, el número total de células está muy controlado, si es necesario reemplazar alguna porque se ha producido una lesión, la restitución se hace bajo un control muy estricto que nosotras como te puedes imaginar lo saltamos. Las células normales incluso dejan de crecer cuando contactan con otra, es lo que se llama “inhibición por contacto” que nosotras evidentemente, nos lo pasamos por el forro. Al principio nos desplegamos y hacemos fuertes en lo que se llama el “tumor primario”, una vez cogida la posición invadimos las zonas próximas y lanzamos ataques a distancia a través de los vasos linfáticos y sanguíneos creando asentamientos en otros órganos, lo que habitualmente se llama metástasis.

Metástasis

 

Presentadora: En ese momento de colonización metastásica, la suerte del organismo está echada, ¿verdad?

 

Cáncer: No somos tan buenas como se piensa sembrando a distancia, de hecho un porcentaje muy bajo de células cancerosas que entra en la circulación es capaz de culminar la metástasis. El torrente sanguíneo es un lugar muy peligroso para nosotras, ya que vamos muchas veces solas y nos enfrentamos a la fuerza de la corriente y al ataque de las defensas. Igual que en la vida misma, juntas tenemos más posibilidades de sobrevivir que separándonos, de todas formas, una vez desarrolladas las metástasis la integridad del organismo corre un gran riesgo.

 

Presentadora: Se acabó el tiempo y tenemos que acabar la entrevista. Sinceramente se me han puesto los pelos de punta. Fue un placer entrevistarte, pero por mi bien y el de nuestros lectores desearíamos que nuestros caminos no se cruzaran.

 

Cáncer: Sé que desde vuestro punto de vista, me consideráis el enemigo más cruel y despiadado que existe, pero soy, por mucho que os pese, un efecto secundario de la “vida” y como tal os reto a que me venzáis. Mientras tanto, os invito a que sigáis el consejo de vuestro Mahatma Gandhi: “Vive como si fueras a morir mañana. Aprende, como si fueras a vivir siempre”.

Mª Jesús

 

 

 

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