Vitaminas para el colesterol

En el post anterior explicaba en forma de cuento, los problemas de salud que acarrea una carencia de niacina, una vitamina del grupo B.

Esta vitamina aparte de ser una sustancia necesaria para la vida, es también un potente hipocolesterolemiante, ya que baja los niveles de colesterol en sangre.

Las enfermedades cardiovasculares acaparan el primer puesto como causa de muerte en los países occidentales. La mayoría de estos eventos tienen como base una arterosclerosis en la que están implicados múltiples factores de riesgo. Algunos de ellos mejorables con un aumento de ejercicio y un régimen dietético adecuado. En otros casos, esto no es suficiente y es necesario comenzar con un tratamiento hipolipemiante para bajar el colesterol, los triglicéridos o ambos.

Aterosclerosis

La niacina reduce los triglicéridos, la VLDL-colesterol, LDL-colesterol y aumenta las HDL-colesterol (colesterol bueno) por mecanismos que todavía no se conocen bien.

Esta vitamina engloba varios compuestos, entre ellos la nicotinamida, el ácido nicotínico y otras moléculas relacionados metabólicamente con ellos.

La dosis de niacina que tiene efectos terapéuticos es de 1 a 2 gramos repartidos en 2 o 3 tomas al día.

Esta vitamina se encuentra disponible en carnes, pescados, legumbres y cereales, pero necesitamos tomar una cantidad desorbitada de estos alimentos para que alcancemos en sangre concentraciones terapéuticas de niacina con efectos hipolipemiantes.

Vitaminas

El gramo de niacina necesario para bajarnos el colesterol lo encontramos aproximadamente en:

  • 200 kg de frutas.
  • 52 kg de guisantes.
  • 87 kg de patatas.
  • 170 kg de coliflor.
  • 35 kg de truchas.
  • 21 kg de arenques.
  • 14 kg de carne de ternera.
  • 21 kg de carne de cerdo.
  • 8 kg de hígado de cerdo.
  • 7 kg de hígado de ternera.
  • 63 kg de centeno integral.
  • 7 kg de granos de café tostado.
  • 17 kg de trigo integral.

Como pueden ver el consumo de la dosis terapéutica de esta vitamina conlleva un aporte excesivo de aquellos alimentos que la contienen, situación contraproducente para una persona que necesita bajar sus niveles de grasa en sangre y no cargar más sus depósitos grasos.

De todas formas tenemos la opción farmacológica, ingiriendo 1-2 g de niacina en forma de comprimidos.

Píldoras

La idea de que una vitamina, una sustancia vital para nosotros nos pueda ayudar a bajar el colesterol se hace muy atractiva sobre todo porque consideramos que una sustancia tan necesaria e importante para nuestro organismo no nos puede hacer daño.

Consideramos que la palabra “vitamina” es un aval suficiente de inocuidad, pero nos equivocamos. Dosis tan altas de ácido nicotínico no están exentas de riesgo ya que producen una serie de efectos secundarios que en determinadas personas pueden llegar a ser peligrosos:

  • Fuerte oleada de calor en la piel debido a una vasodilatación cutánea causada por liberación de prostaglandinas. Los episodios severos de rubefacción pueden dar lugar a bajada de tensión y mareos.
  • Erupciones cutáneas.
  • Sequedad de boca.
  • Pigmentación oscura de la piel.
  • Dolor de estómago, flatulencia, náuseas y diarrea.
  • Aumento de las transaminasas hepáticas, evitable si vamos aumentando paulatinamente la dosis, por ejemplo unos 2,5 g al mes.
  • Elevación de glucosa en sangre y por lo tanto agravamiento de los casos de diabetes.
  • Aumento del ácido úrico con un consecuente riesgo de gota.
  • Delirio.
  • Visión borrosa, escotomas y maculopatía retiniana.
  • Ocasionalmente reducción del número de plaquetas.

El tratamiento con ácido nicotínico no es reciente, fue introducido como agente hipocolesterolémico en 1954. Fue una de las primeras drogas que fueron probadas en estudios clínicos de prevención cardiovascular además de ser también la primera que demostró prevenir la enfermedad coronaria. No obstante, su uso ha sido limitado principalmente por los efectos secundarios que produce, aunque en algunos círculos de seudociencias siguen recomendando altas dosis de vitaminas y antioxidantes sin base ni criterio científico alguno.

Mª Jesús

 

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El Colesterol se defiende

Colesterol

Mi nombre es Colesterol.
Vengo a reivindicar mis derechos y demostrar mi inocencia ante la avalancha de informaciones y noticias sobre mis supuestos efectos dañinos en la salud humana.
Me dispongo a dirigir mi defensa para así dar a conocer mis funciones en el organismo y demostrar que soy parte vital del mismo y no un tóxico como me catalogan la mayoría de las personas ignorantes en el tema. Por eso quiero dejar claro unos puntos básicos:

  1. Soy una molécula esencial para el ser humano, sin mí no estarían ahora mismo leyendo este post.
  2. No soy una grasa, ni buena ni mala. Soy un lípido esteroideo.
  3. No necesito que me ingieran con los alimentos, sus células se encargan de sintetizarme. Lo pueden ver en las personas vegetarianas que comiendo únicamente productos vegetales (solo los alimentos animales me contienen) tienen colesterol en sangre.
  4. La mayoría de las células corporales tomándome a mí como base, fabrican una serie de hormonas (que sin ellas aparte de ser estériles, estarían muertos) como la progesterona, el estradiol, la testosterona y el cortisol además de la aldosterona y la vitamina D.
  5. Formo parte de la capa córnea de su piel, sin mí todos los productos químicos que utilizan en su cocina, baño o trabajo, pasarían sin problemas a su torrente sanguíneo y no creo que le sentará nada bien a sus órganos el quitagrasas de la cocina, el tinte del pelo, la lejía o el quitaesmaltes. Además, sin mi presencia en el interior de su piel perderían mucha agua por evaporación, situación que sería muy peligrosa e incluso mortal un día de calor. Las pérdidas hídricas podrían alcanzar 5-10 litros en lugar de los 300-400 ml habituales.
  6. Soy un constituyente básico de la bilis. Las sales biliares componentes de la misma se forman a mi costa y son las encargadas de emulsionar las grasas que toman con los alimentos y favorecer así su absorción. Sigue leyendo