Programadas para matar

Nuestro sistema inmunitario está compuesto por efectivos celulares muy sofisticados que conforman una compleja red, con funciones muy bien definidas. Su misión es la de salvaguardar la integridad de nuestro organismo.

Este sistema de defensa constituye una protección altamente eficaz contra agentes extraños potencialmente peligrosos, como bacterias, virus, parásitos, hongos, toxinas e incluso células cancerígenas.

Esta barrera defensiva la componen auténticas tropas de asalto y ataque, que vigilan y destruyen microorganismos que acceden furtivamente al organismo.

Lo sorprendente es que dentro de nuestras filas inmunológicas haya además efectivos altamente especializados, encargados de escrutar la apariencia y el comportamiento de ¡nuestras propias células! Auténticos guardianes celulares con licencia para matar, atentos en todo momento a cualquier señal que les advierta de alguna anomalía en su entorno. Son las “Natural Killers” (NK) o Células naturales asesinas, espectaculares francotiradoras encargadas de aniquilar con sus potentes armas biológicas, células propias del organismo que no hayan pasado satisfactoriamente su inspección.

El equipo de investigación de este blog tuvo acceso a uno de los seminarios que impartió una de estas singulares células de defensa en la base inmunológica del timo. Se lo transcribimos para ustedes en su totalidad, para que conozcan en primera persona a una “Célula Natural Asesina”:

Soldado NK

Todos nosotros debemos tener muy claro que estamos en una guerra sin fin, una guerra por nuestra supervivencia y perpetuación como especie.

Han surgido nuevos adversarios y otros viejos han reaparecido por lo que nuestra preparación es indispensable para la conservación y el buen estado de nuestro organismo.

Tenemos que evitar la invasión y la propagación de los microorganismos extraños como sea, aunque ello nos lleve al genocidio o a nuestro propio suicidio.

La supervivencia del organismo prima sobre nuestros intereses. El egoísmo celular no tiene cabida.

Contamos en nuestro organismo con numerosos y potentes efectivos de defensa, que rondan el billón de células inmunitarias y cerca de 100 trillones de anticuerpos.

Yo, concretamente, pertenezco a la estirpe de los linfocitos y provengo de un linaje de largo abolengo. Me origino en la médula ósea y patrullo de forma ininterrumpida por hígado, bazo, intestino, útero, tejidos linfoides y como no, en el torrente sanguíneo.

Mis congéneres y yo, somos células con gran envergadura, de mayor tamaño que el resto de los linfocitos y suponemos de un 5 – 10% de los linfocitos totales.

Célula KillerMi trabajo es patrullar sin descanso, en busca de alguna señal que me alerte de que una de nuestras células está invadida por agentes microbianos (virus o bacterias intracelulares) o que presenten una proliferación autónoma.

Si una célula cae en la desgracia de ser infectada o presenta indicios de degeneración neoplásica, me encargo de acribillarla literalmente con mis armas, para posteriormente activar su apoptosis (muerte celular programada), al tiempo que mando mensajes a las otras células de defensa por medio de las citocinas (moléculas proteicas que juegan el papel de mediadores informativos) para que se pongan alerta ante cualquier avistamiento similar.

Una vez acabada mi tarea, no hay tiempo para sentimentalismos, repongo la carga de mis gránulos en donde llevo mis armas letales (perforinas, granzimas y factor de necrosis tumoral) y no miro atrás.

NK

Matar es mi labor, por eso me llaman célula natural killer.

Soy capaz de discriminar de forma muy precisa entre células potencialmente peligrosas y células saludables gracias a los sensibles y sofisticados receptores que poseo.

Mi misión es comprobar, gracias a estos receptores, que todas las células corporales lleven su molécula identificativa o HLA. Esta identificación o HLA (Antígeno Leucocitario Humano) está presente en todas las células del organismo. Si no muestran el HLA o está alterado (típico de la presencia de parásitos intracelulares) empieza mi ofensiva.

Mecanismo NK

Mis gránulos armamentísticos se sitúan entre el núcleo y la membrana para en cuestión de minutos, liberarse entre el espacio que delimitan las dos células.

Grandes ráfagas de perforinas dejan como un colador la célula sospechosa, dando lugar a su necrosis por osmólisis. El impacto de estas auténticas balas moleculares abren poros en la superficie de la célula, permitiendo la entrada de gran cantidad de agua e iones en el interior de la misma, inflándola como un globo hasta que explota.

La segunda fase de mi ofensiva, la llevan a cabo mis granzimas, sofisticadas moléculas que activan en la incauta célula su interruptor de la muerte. Las granzimas son capaces de inducir la apoptosis o “muerte celular programada” .

El trabajo restante se lo dejo a otras componentes del sistema inmunitario encargados de culminar la jugada y limpiar la zona de restos celulares.

Participo día a día en muchas misiones, tanto de control como de ataque, ya que constituyo la primera línea defensiva frente a virus, parásitos y bacterias. Me pueden ver en acción en diversos procesos como infecciones, cáncer, transplante de órganos e incluso en el embarazo. Se darán cuenta de lo difíciles que se pondrían las cosas para el organismo si existe una bajada en mis niveles y se podrán imaginar asimismo, la cantidad de aplicaciones que puedo tener en terapias dirigidas contra procesos infecciosos y tumorales.

De todas formas, yo no soy ni la más esencial ni la más importante célula de defensa; para que la reacción inmunitaria sea eficaz tiene que haber una colaboración sincronizada entre los distintos grupos de células que constituyen nuestros sistema defensivo. Todos en el organismo somos importantes, aunque sea a mi a quien corresponde hacer el trabajo sucio, por eso a manera de despedida hago mía la frase de Philip Massinger (1583-1640):

“La muerte tiene miles de puertas para dejar salir a la vida”.

Gracias por su atención.

Mª Jesús

Sindicatos grasos

Últimamente existe un descontento general entre el conjunto de trabajadores que integran el grupo de regulación alimentaria de nuestro organismo. Este blog se hace eco de sus protestas y les presta su espacio para hacer llegar a todo el público en general, el motivo de su disgusto, así como sus exigencias:

Equipo adipo2

¡Todas las células grasas, hormonas, péptidos y demás sustancias que intervienen en el control del apetito reivindicamos que se nos escuche!

¡Protestamos porque la comida se ha convertido en el eje de eventos, celebraciones y descargas emocionales, cuando es únicamente nuestro combustible!

¡Protestamos por la calidad de los nutrientes que recibimos, teniendo amplia disponibilidad de productos buenos y nutritivos, nuestra dieta diaria es repetitiva, hipercalórica y la mayoría de las veces descompensada nutricionalmente!

¡Protestamos porque se les hace oídos sordos a nuestras señales, especialmente a las de saciedad! Se come hasta el límite, creyendo que de esta forma, la satisfacción será mayor.

¡Protestamos porque se considera el tejido graso un mero depósito energético, feo, engorroso y pesado! ¡Es hora de reivindicar sus funciones! La grasa segrega moléculas que regulan el peso corporal, sustancias que intervienen en el sistema inmune, en el control de la función vascular e incluso en la función reproductora.

¡Protestamos porque no nos movemos! ¡Necesitamos actividad, necesitamos que nuestros músculos se contraigan y se movilicen los nutrientes!

¡Protestamos porque la evolución humana nos enseñó a economizar y sólo oímos quejas de que ahorramos demasiado!

¡Protestamos porque se intenta destruir la grasa con aparatos mecánicos o con sustancias de dudosa procedencia! ¡Si no la quieren no la produzcan!

¡Protestamos porque necesitamos agua, simplemente agua!

¡Protestamos por el ritmo frenético y estresante que dispara todos las respuestas al estrés, dando lugar a sobresaltos y adaptaciones en el organismo para intentar recuperar de nuevo el equilibrio hormonal!

¡Protestamos porque estamos hartos de dietas salvajes y de largos ayunos! ¿Es que no se dan cuenta de que nuestro incremento de peso no apareció de la noche a la mañana?

¡Protestamos porque no tenemos previsión de futuro! Tomamos medidas más sensatas, cuando caemos enfermos que cuando estamos sanos.

¡Protestamos porque se ceba a los descendientes! Es antinatural y antievolucionista provocar que los hijos vivan menos que sus padres.

Es hora de que recapaciten y tomen conciencia de que realmente tienen un problema. Les recordamos que nuestro organismo ya cuenta con células grasas o adipocitos desde el quinto mes de vida fetal llegando a ser más de cinco billones en la edad adulta. Si fuéramos tan perjudiciales, la evolución ya nos iría dejando atrás.

Mª Jesús

Pd.- Entrada con motivo del    European Obesity Day Logo.

Las marmitas tiroideas

Hoy en Moléculas para el mundo, nos encontramos en una zona mágica y espectacular de nuestro organismo que nos recuerda a la aldea de los galos, donde el druida Panoramix preparaba en su marmita, la poción milagrosa que los haría invencibles contra los romanos, con una diferencia aquí no hay “una” sino “cientos de miles de marmitas” fabricando el “fluido” que dará ritmo y vitalidad a todas las células de nuestro organismo.

Estamos en el tiroides, una glándula en forma de escudo situada en el cuello para charlar con una de las hormonas que produce, la tiroxina.

Tiroides

Presentadora: Tiroxina, eres una de las hormona más populares del organismo, ¿a qué se debe esta fama?

Tiroxina: Se debe a la gran variedad y cantidad de funciones que realizo. Soy una auténtica capataz molecular que me encargo de regular una cantidad considerable de procesos metabólicos. Me podéis ver en todo momento espabilando al personal celular para que no se duerman en los laureles, marcando un ritmo de trabajo fluido y efectivo.

Presentadora: Me imagino que el organismo respirará aliviado cuando disminuyes.

Tiroxina: Eso es lo que puede dar lugar a pensar, pero si por un momento las hormonas tiroideas deciden irse de vacaciones, notarás que todo tu cuerpo va cambiando poco a poco, de forma escalofriante y espectacular. Sientes una somnolencia exagerada, moverte supone un gran esfuerzo y notas tus músculos agarrotados, como si estuvieran oxidados. Te sientes cansado e hinchado, tus pensamientos van lentos y las palabras que pronuncias las oyes roncas y profundas como salidas de una caverna. Tu cara se redondea como si la hubieran insuflado y tus párpados los notas caídos como si pendiera de ellos un pequeño plomo. El pelo parece un estropajo, áspero, quebradizo y sin brillo. Todas las mañanas tu cepillo es testigo de su fragilidad, aunque lo que más te horroriza es ver como tus cejas pierden la cola. El frío se te hace irresistible, cada vez lo toleras menos y tus intestinos están cada vez más perezosos. Si eres chica, tus reglas se vuelven anárquicas tanto en volumen como en frecuencia y en ambos sexos el deseo sexual brilla por su ausencia.

Presentadora: Creo que nos ha quedado claro lo importante que eres para el organismo. Háblanos más sobre ti, explícanos un poco qué son y para qué sirven todas estas pequeñas y numerosas marmitas que tenemos delante.

Tiroxina: Estas marmitas como tú las denominas son los folículos tiroideos”, pequeños lagos de coloide donde tiene lugar todo el proceso de elaboración y procesamiento de nosotras, las hormonas tiroideas.

Folículos tiroideos

Las paredes de estos folículos están tapizadas por los tirocitos o células tiroideas de forma cuboidal que secretan al interior del folículo, grandes moléculas de proteínas llamadas tiroglobulinas, que son el sustrato para la formación de las nuevas hormonas tiroideas.

Presentadora: Me imagino que el proceso de síntesis de hormonas tiroideas es muy complicado.

Tiroxina: No, para sintetizar hormonas tiroideas, la receta es muy sencilla, solo necesitamos incorporar yodo a la marmita para que se acople a la tiroglobulina. Todas las células tiroideas cuentan con una bomba de yodo muy potente, que a manera de aspiradora, genera concentraciones de yodo dentro del folículo 30 veces superiores a las sanguíneas. El yodo antes de utilizarlo debe oxidarse con la ayuda de la enzima peroxidasa y una vez oxidado ya está preparado para ensamblarse a la tirosina que aunque su nombre nos confunda, no es más que uno de los aminoácidos que forman la tiroglobulina. La unión de un átomo de yodo a un residuo de tirosina forma una MIT, también llamada monoyodotirosina, si añadimos un segundo átomo de yodo formamos la DIT o diyodotirosina. Dos DIT me forman a mi, la T4 y la suma de un MIT con un DIT da lugar a mi compañera, la T3, como podéis ver es muy sencillo.

Formación hormonas

Presentadora: ¿Controla alguien tu trabajo o eres un alma libre, autónoma e independiente?

Tiroxina: Tengo nada más y nada menos que dos jefas. Una de ellas es la hormona TSH (hormona estimulante del tiroides) secretada por la hipófisis cerebral. Esta hormona actúa directamente en la tiroides, acelerando el trabajo de las marmitas o folículos tiroideos. La TSH es a su vez regulada por el hipotálamo cerebral, concretamente por la TRH (hormona liberadora de tirotropina) que estimula o inhibe su función dependiendo de las señales que recibe. Os recuerdo que el hipotálamo es uno de los mayores centros de control del organismo ya que regula la temperatura corporal, el apetito y la saciedad, la frecuencia cardíaca, los niveles de agua y minerales, el ciclo sueño-vigilia, etc. Según las señales que recibe de las distintas partes del cuerpo, el hipotálamo responde estimulando o inhibiendo a su segundona, la TSH, para que nos transmita sus mandatos. Si por el contrario, se fabrican muchas hormonas tiroideas, somos nosotras las que le damos el toque de atención a ambas jefas para que frenen sus exigencias.

Eje Hipotálamo-Hipófisis

Presentadora: ¿Qué ocurre en el tiroides cuando se desarrolla un bocio?

Tiroxina: El bocio es el aumento del tamaño del tiroides como mecanismo compensatorio a la falta de yodo. La glándula tiroidea ante la escasez de yodo aumenta hasta 20 veces su tamaño para mantener constante el ritmo de producción de hormonas tiroideas. Normalmente tenemos reservas de hormonas tiroideas en nuestras marmitas para aguantar algunas semanas sin aporte de yodo, pero si esta situación se prolonga en el tiempo, empieza a disminuir la producción de hormonas, lo que estimula la secreción de TSH. El estímulo por TSH aumenta la avidez de la glándula por el yodo e incrementa el tamaño y número de las células tiroideas, lo que da lugar a una expansión del volumen tiroideo o “bocio”. El bocio es pues, al menos en un primer momento, un mecanismo de adaptación a la falta de yodo. Si la carencia de yodo es leve, este aumento de tejido tiroideo puede ser suficiente para mantener una producción de hormonas que cubra las necesidades del organismo. Si la carencia de yodo se prolonga en el tiempo, este mecanismo compensatorio es insuficiente, disminuyendo la producción de hormonas tiroideas, entrando de esa forma en hipotiroidismo.

Virgen con bocio

Presentadora: ¿Existen otras causas, aunque sean menos frecuentes, que produzcan hipotiroidismo?

Tiroxina: La falta de yodo no es la causa más frecuente de hipotiroidismo sino que es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmunitaria, en la que nuestro sistema de defensa del organismo anda despistado y no es capaz de reconocer a sus propias células tiroideas, a las que ataca por considerarlas elementos extraños y subversivos. Otros factores desencadenantes de hipotiroidismo son algunos medicamentos como la amiodarona (un medicamento antiarrítmico), el litio (para tratar el trastorno bipolar) y aunque os parezca increíble en algunos casos el exceso de yodo.

Presentadora: ¿Es verdad que el consumo frecuente de algunos alimentos puede producir bocio?

Tiroxina: Si, es el caso de los vegetales del género Brassica como la coliflor, brécol, repollo, nabicol y colza, que contienen glucosilatos, que ellos mismos utilizan como mecanismo de defensa. Cuando digerimos la planta, se libera la enzima mirosinasa presente en sus mismas células vegetales. Esta enzima se encarga de transformar los glucosilatos en glucosa, ácido sulfúrico y compuestos volátiles como los tiocianatos e isotiocianatos que impiden la captación de yodo por el tiroides, así como su organificación. Otros alimentos como las nueces y la soja, pueden inducir la formación de bocio por aumento de la eliminación de yodo por heces.

Presentadora: ¿Por qué se insiste tanto en que una embarazada no tenga déficit de hormona tiroidea?

Tiroxina: El tiroides es la primera glándula endocrina que aparece en escena en el embrión. Se desarrolla muy alta topográficamente, justo al lado de la lengua y sus células van descendiendo poco a poco por el conducto tirogloso (alrededor de la 3ª semana de embarazo) hasta alcanzar su lugar definitivo en el cuello más o menos a los 30 días de desarrollo embrionario. El tiroides empieza a estar operativo alrededor de la 8ª semana de gestación, esto quiere decir que durante los primeros meses de desarrollo, el nuevo ser todavía no fabrica hormonas tiroideas, por lo que depende exclusivamente del aporte materno. Esta situación es muy delicada porque el desenvolvimiento y desarrollo cerebral del bebé es altamente dependiente de mí y de mis compañeras. El tiroides de la madre intenta por todos los medios evitar que el feto presente carencias. Sus folículos tiroideos aumentan de tamaño y están muy vascularizados azuzados por los estrógenos y la hormona gonadotrofina coriónica humana (hCG) pero en algunos casos esto no es suficiente y necesita un aporte hormonal externo. Una deficiencia tiroidea en esta etapa de la vida conlleva consecuencias muy serias, ya que el bebé desarrollado en un ambiente materno con escasez de hormonas tiroideas presenta daños irreversibles como sordera, retraso mental, crisis epilépticas, etc.

Presentadora: ¿Que pasa cuando en el organismo se producen muchas hormonas tiroideas?

Tiroxina: Si mis valores en sangre están muy elevados puedo llegar a acelerar el metabolismo basal hasta un 60-100 %. Tuneo las mitocondrias, los motores celulares, para que trabajen más y produzcan más energía. Aumento la velocidad de síntesis de proteínas, estimulo los procesos mentales, acelero el corazón, elevo la frecuencia respiratoria y agilizo el ritmo de las contracciones intestinales entre otros. La causa más habitual de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves y en este caso, otra vez las defensas corporales se equivocan. Nuestros anticuerpos despistados estimulan y hacen trabajar hasta el límite al tiroides, produciendo hormonas tiroideas en cantidades excesivas, son los llamados anticuerpos estimulantes del tiroides. Un hipertiroidismo también puede estar motivado por enfermedades como la tiroiditis o el bocio tóxico multinodular o incluso por la ingesta excesiva de hormonas tiroideas. La persona hipertiroidea habla muy rápido y se la ve presa de nerviosismo e inquietud. Tiene la piel caliente y sudorosa, con muchas dificultades para tolerar el calor. Presenta temblor y debilidad muscular, nerviosismo, alteraciones del sueño, taquicardias, hipertensión, diarrea, trastornos psíquicos y pérdida de peso aunque coma mucho. Es un auténtico infierno donde el organismo va desbocado y la persona siente que no puede más y va a explotar de un momento a otro.

Presentadora: Creo que nos ha quedado claro el importante papel que juegas en el organismo. Muchas gracias por atendernos Tiroxina y deseamos desde “Moléculas para el mundo” a todos los lectores que sus marmitas tiroideas sigan trabajando a pleno rendimiento durante muchos años.

Panoramix

Mª Jesús