Ignosa y Godnosa

La vitamina C o ácido ascórbico es una de las vitaminas que más historias y expectativas ha despertado. Se encuentra prácticamente en todos los vegetales y animales a excepción de los primates superiores, los conejillos de indias y algunos murciélagos.

Vitamina_C

El hecho de no fabricarla no supone un gran problema para nuestro organismo ya que en condiciones normales, las frutas, hortalizas y otros alimentos industriales enriquecidos con ella, nos abastecen de la misma.

Al hablar de vitamina C o ácido ascórbico nos viene a la mente la imagen del zumo de naranja y su papel preventivo en catarros y resfriados que pregonaba el premio Nobel Linus Pauling y el escorbuto marino tratado con éxito por el médico de la Armada británica James Lind.

Sin embargo, lo que no se suele nombrar tan a menudo es a su verdadero descubridor, Albert Szent-Györgyi.

Albert que así le llamaremos en confianza a partir de ahora, descubrió en el 1928, un azúcar con un elevado poder reductor que había aislado de la corteza suprarrenal de oveja y también del zumo de naranja y de col que presentaba propiedades antiescorbúticas. Tras ese descubrimiento elaboró un cuidadoso trabajo y lo envió a la prestigiosa revista Biochemical Journal para su publicación, pero el editor de la misma lo rechazó porque, según él, no admitía bromas en los trabajos científicos presentados.

El problema de Albert en aquel momento no fue su sentido del humor sino su poca o ninguna imaginación, por no decir también su indecisión, para bautizar a su criatura recién descubierta. Como no se le ocurrió ningún nombre en el borrador del artículo, primero le llamó al azúcar descubierto “Ignosa” (del latín ignorare, desconocer) y después “Godnosa” (Dios sabe que azúcar). Tras el rechazo de la revista no tuvo más remedio que ponerle un nombre provisional “el ácido hexurónico” que cambió más tarde por la ambigua denominación de “Vitamina P”. Eligió la letra P porque distaba mucho de las vitaminas anteriores denominadas con su respectiva letra, así, si al final tenía que eliminarla porque no era una vitamina, no se alteraba la nomenclatura de las vitaminas descubiertas hasta el momento.

Los hallazgos bioquímicos de nuestro indeciso amigo fueron corroborados más tarde por Haworh en Birmingham que estableció su estructura, llamándose a partir de ahí “ácido ascórbico” por su actividad antiescorbútica.

Los descubrimientos de Albert Szent-Györgyi fueron reconocidos con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1937.

Mª Jesús

Bibliografía: “Manual de Química y Bioquímica de los Alimentos” de T.P. Coultate. Editorial Acribia, 3ª edición.