Comiendo con una señorita enigmática, egoísta y oportunista

“Lo que no mata engorda”, con este dicho popular tan manido, podríamos describir el poco cuidado que tenemos a veces al manipular la comida. Confiamos que con nuestras buenas artes de cocinero/a y la buena calidad del producto es suficiente.
Pero, ¿cuántas veces fuimos víctimas de una diarrea, dolor de estómago, cólicos intestinales o unos vómitos que no sabemos a qué atribuirlos? ¿Cuántas veces al sentirnos enfermos acabamos culpando de este mal a una alergia incipiente, a un virus o al mismo alimento que nunca nos hizo daño pero que a partir de ahora lo sentenciamos con el destierro eterno de nuestra dieta diaria? Sigue leyendo

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